Fecha: 20-11-16

El Pacto por México nos dejó vulnerables ante Trump

 

El estrecho margen electoral con el que se impuso el PRI en el 2012, en la práctica, no alcanzaba para gran cosa.‎ Escasa o nula legitimación ante las impugnaciones de los candidatos opositores por compra de votos, excesos e ilícitos en campaña, desacatos electorales de sus socios Verdes, y “dados cargados” en el IFE, auguraban un inicio descremado y conflictivo del gobierno de los pasmarotes.

Y todos sabemos que en México, para saber por adelantado qué franquicia va a ganar una competencia electoral del nivel que sea, lo primero es observar la rudeza o displicencia con que trata a su candidato ‎la máxima autoridad electoral. Era un tongo tan cantado, que ya parecía estribillo. Todos sabían quién iba a ganar meses antes de la elección. La permisividad del IFE hacia los ilícitos a cielo abierto del partidazo fue inaudita… y en ello le fue su ya para entonces escaso prestigio.

A días de la toma de posesión del muchacho de Atracomulco, el PRI necesitaba un milagro dirigido a que su figurita estelar, a punto de cruzarse la banda sobre el pecho, obtuviera una bocanada de oxígeno para arrancar la gestión. Había llegado a cuentagotas, era un candidato confeccionado a modo por Televisa, impugnado por los demás miembros del empresariado, que lo habían tratado de cerca y sabían lo que venía.

‎La mayoría, la que se abstuvo de votar, lo hizo por su repulsa a la imposición del “marketing” publicitario, y al derroche pantagruélico del equipo de campaña comandado por Videgaray, demasiado oneroso para el presupuesto nacional, manejado por panistas, pero al servicio de Peña. Cualquier cosa, menos Josefina, ni Andrés Manuel, ambos eran roñosos incluso para las pulgas del borrachín Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

PAN y PRD firmaron un acuerdo suicida

Al interior del PRI, el arribo de caras nuevas y pasmadas que desconocían el funcionamiento proverbial del aparato, generaba gran desconfianza entre los viejos cuadros. Guaruras, enfundados en trajes Armani, con lentes Versace y autos de importación, cuidando a chavos de primera incursión, cuyos papis se ganaron la “lotería”, eran un mal augurio para los operadores‎ experimentados.

‎De ahí no podía obtenerse nada. Pero sucedió que los dinosaurios de los partidos de oposición (PAN y PRD) estaban a punto de ser desplazados por los aparatos que acompañaron en campaña a los candidatos que habían logrado los otros dos tercios de la votación, e iban por sus sillones, y sus canonjías económicas, pagaderas en Gobernación. Seguían siendo “entidades de interés público”, usted sabe.

Así, ante la inminencia de su desalojo, los dinosaurios satélites dieron un último coletazo: juntaron sus fuerzas, en una alianza PAN-PRD, que había logrado ganar cuatro gubernaturas en el 2010, e hicieron un pacto suicida –por cuanto enfrentaba el contenido de sus declaraciones y programas esenciales–, que liquidó la credibilidad de sus franquicias, pero los atrevidos cayeron como gatos, de pie y boca arriba.

Un engendro transpartidista y transgénero

Ni tardos ni perezosos inventaron el famoso “Pacto por México”, un engendro transpartidista y transgénero, firmado en el fastuoso Castillo imperial de Chapultepec, que por la nula conciencia de lo que venía en cuanto a sus resultados, logró ablandar y apaciguar varios frentes de opinión de los sectores sobre la viabilidad del peñato:

Sostuvo a Peña Nieto –y a su camarilla– durante el arranque del llamado sexenio, quienes no habían ofrecido a la población ni Programa de Gobierno, ni lema de campaña alguno –sólo spots–, no comprometieron nada que dejara huella. Ante el Pacto, se pasmaron, con “cara de what?‎”; se preguntaron ,como El Chapulín Colorado: ¿y ahora quién viene a salvarnos?, pues era un salvavidas demasiado grato y barato para ser verdad.

Salvó el trabajo de las Cámaras, que no traían agenda parlamentaria por la catatonia natural de un equipo improvisado, sin rumbo ni brújula que les indicara qué hacer con el Estado, desde el poder azaroso. El Pacto, “cargaba” a sus pastores de iniciativas que anunciaban atentados contra la soberanía, pero justificaban tratos en lo oscurito para lograr mayorías artificiales, a base de componendas y billetazos. El trabajo sucio ya estaba hecho.

Contuvo, detuvo, distrajo, concedió…

Contuvo las expectativas de las petroleras trasnacionales que ya habían recibido la promesa de reformar el 27 Constitucional para regresar las inversiones, con garantías supremas sobre la exploración y explotación de los lechos subterráneos y marítimos. Hasta consiguieron colocar en la revista Time la portada del Peña Nieto salvador del país en el apogeo del mexican moment… que efectivamente fue eso, un momentito y nada más.

‎Detuvo las premuras de los corporativos radioeléctricos, patrocinadores efectivos de la campaña mexiquense, a la espera del nuevo mercado de concesiones, y del sector telecomunicaciones, a la espera de una legislación aperturista para los nuevos jugadores en la posesión de las antenas y las bandas de transmisión, incluso de trozos del espectro.

‎Distrajo la atención del respetable, que estaba impaciente por conocer las medidas que iban a tomar los “experimentados priístas” para acabar con la violencia y la sarracina que había empezado el borrachín Calderón, con su declarada “guerra al narcotráfico”. Le habían puesto dos o tres meses de plazo al nuevo gobierno para sacar un conejo de su chistera.

Vanas promesas del equipo de campaña

‎Sostuvo “el honor” de todas las fuerzas armadas, federales y locales, que habían puesto en ridículo los delincuentes verdaderamente organizados. La corrupción y la molicie que fueron develadas durante los “enfrentamientos patrióticos”, tuvo suficiente tiempo para volver a acomodarse, llevando como titulares a un jefe de compras entre los olivos, y a un tradicional ujier entre los azules y blancos de la Marina.

‎Concedió el tiempo necesario a un Poder Judicial de habilitados y cómplices que habían sido nombrados y ratificados para hacerse de la vista gorda ante los desfalcos del calderonato, para poder acomodarse en sus mullidos sillones. Revistió de legitimidad esporádica a la caverna de bandoleros al frente de los cargos administrativos y paraestatales más codiciado$.

Contuvo las peticiones de los sindicatos obreros y magisteriales, que ahora estaban a la espera de reformas laborales y educativas que ‎volvieran a legitimar su existencia. Igual a los partidos vencidos, que esperaban reformas político-electorales para reiniciar las funciones del circo en condición de ventaja.

‎Detuvo por un ratito las exigencias de causantes cautivos y de pequeños y medianos empresarios, a la espera de reformas fiscales y financieras justas, que detonaran el consumo y el crecimiento del estancado mercado interno. Habían sido esperanzados por las vanas promesas del equipo chichimeca en campaña.

Reformas contrarias al contenido de la Constitución

El resultado: un nuevo “sexenio” que duró lo que tardaron en pasar por las cámaras del Congreso las iniciativas del Pacto por México. Fuegos fatuos, de auténtica traición a la patria, que contenían en documentos aprobados en fast track por los congresos estatales, reformas contrarias al contenido progresista de la Constitución Política.

‎Una auténtica estela de destrucción del país que en lo energético, acabó en el remate de la geografía nacional en favor de testaferros humillantes. En lo laboral, desmanteladora del derecho de sindicación colectiva y entronizadora del outsourcing, negativo por donde se le vea, hasta en la demolición de las percepciones recaudatorias de tolucos y pachuquitas.

En lo educativo, la concentración de las nóminas magisteriales, para arrebatarle a los gobernadores y concentrar en los bolsillos de los próceres federales los multimillonarios pagos productores de altos intereses bancarios mensuales, que en la realidad se demostró que era imposible de controlar. La nómina se convirtió en un laberinto indescifrable para los aprendices de tecnócratas voraces, que no saben ni dónde empieza ni adónde acaba. La ambición rompió el saco y sólo ha producido masacres. Un ñoño montaraz –que no sabe ni ler— ordenando la represión.

Y dio elementos para alimentar el voto antisistémico

En las reformas de telecomunicaciones, ‎modificar para que todo siguiera igual. Con las desmedidas ventajas a favor de Televisa y el berrinche de Carlos Slim, compensado por concederle la autarquía total en el manejo de su Bolsa de Valores, una fábrica de multimillonarios y de despojo a los ingenuos postores que nunca se enteraron de qué se trataba el jueguito.

En lo fiscal y “financiero”, las reformas hacendarias regresivas‎ y las manos libres para que los mexiquenses secaran la economía nacional, a base de hurtos execrables y decisiones insensatas de ñoños de pura cepa. En lo electoral, la concentración presupuestal para que el INE dispusiera a placer del erario, de las compras, del nombramiento de los favoritos del hijo de Arnaldo Córdova en las Oples estatales.

‎Total: en un gobierno de atracadores y pasmarotes, el Pacto por México dio los frutos necesarios para formar la gigantesca masa del voto anti sistémico, de repudio popular hacia un sistema que enseñó sus fauces y sus modos y maneras de esquilmar en despoblado, sobre el sudor, la miseria y el hambre de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Donald Trump, 7; México, 0

El resultado final de ese acuerdo nefasto de coyotes políticos que estuvieron a punto de perder el “hueso” y sus maletas: siete reformas estructurales nefastas para la Nación; otro siete a cero, pero no a favor de Chile, como en el futbol, sino a favor de Donald Trump, que así tiene a México cual una presa fácil, debilitada por su gobiernito y los partidos políticos sólo interesados en el billete.

El Pacto por México nos dio la puntilla. Comprobó el aserto de que cuando un país anda mal, todo lo demás va peor.

Ahora, ante un país destruido por la ambición, la rapiña desbocada y la ignorancia, manejado por los peores de sus hijos, ¿qué ocurrencia nefasta ocupará su lugar, si ya no hay pa’ dónde hacerse?

Índice Flamígero: Desde Torreón, Coahuila, don Miguel Ramírez envía este comentario: “En su columna del jueves de la semana pasada, Crímenes macabros de la tolucopachucracia, comenta usted que la Sedena se quedó con el teléfono celular del joven estudiante de Ayotzinapa, Julio César Mondragón Fontes, asesinado durante los hechos trágicos de Ayotzinapa, para utilizarlo convenencieramente. Algo similar sucedió con el celular de Sidronio Covarrubias, ligado al grupo delincuencial Guerreros Unidos. Las autoridades difundieron que en el celular de esta persona se encontraron dos mensajes de texto que El Gil, uno de sus secuaces, le había enviado entre la noche del 26 de septiembre de 2014 y la madrugada del día siguiente. Se dieron a conocer sin decir que se había modificado su ortografía para hacerlos más entendibles. Si hubieran estado mal escritos, bastaba utilizar el latinismo sic y así presentarlos. Estos son los mensajes: “Nos atacaron Los Rojos, nos estamos defendiendo”, y “Los hicimos polvo y los echamos al agua, nunca los van a encontrar”. En el primer mensaje resalta que, en plena balacera con Los RojosEl Gil se toma tiempo para comunicarlo a Sidronio. Una de las ocupaciones de El Gil es cuidar ganado. No sería raro suponer que su escolaridad sea mínima, sin embargo, redactó muy bien sus textos, sin faltas de ortografía. Inclusive, utiliza mayúsculas y comas. Siendo nuestras autoridades capaces de hacer cualquier cosa para lograr sus objetivos, me surge la siguiente duda: ¿Sembrarían los mensajes de texto en el celular de Sidronio para dar credibilidad a su ‘verdad histórica’?” Personalmente, creo que sí, don Miguel. Estos correctores le habrían sido de gran utilidad al ocupante de la cartera de Educación Pública en sus textos mal escritos y en su pronunciación ñoña, vulgar, del castellano, ¿no cree usted? + + + Luego de leer lo aquí publicado sobre la ineficiencia de la cancillera (sic) Claudia Ruiz Massieu y –no se olvide– Salinas de Gortari, me escribe desde Europa un diplomático mexicano que pide el anonimato, ante las represalias que pudiera sufrir de parte de la señora: Que ante el acoso a nuestros connacionales por parte de los seguidores de Donald Trump, “¿de qué han servido 50 consulados y 35 viajes de la señora Ruiz a EEUU. ¿Turismo técnico? No hay cómo ayudarlos. Puras mentiras por no decir mamadas. Están catastróficamente alejados de la realidad. O esos viajes ¿nada más han servido para efectos personales, como para buscar escuelas para sus hijas? Es el caso de una de ellas a quien tiene en Suiza, en las faldas de los Alpes, muy cerca de Ginebra a la que asisten los más ricos de los ricos de Europa y países árabes, la que visita en cada viajecito a Europa contra tu dinero y el mío. Es más, cuando la dejó ahí el pasado septiembre, invitó a cenar a las 10 ó 15 familias mexicanas (unas 50 personas) a cenar, también contra tu dinero y el mío, para “generarle buen ambiente” a la niña”. Aún más, al embajador en Berna lo tuvo de gato afuera del restaurante esperándola, cual chofer o guarura, hasta que el ágape concluyera”.

  

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