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29 de Agosto de 2007
- Tres años después, el régimen de Reyes Baeza, muestra agotamiento y vulnerabilidad.
- Se acaban los cuadros políticos del PRI en la capital.
- En Juárez se crecen los suspirantes ante el 2010.
- Urgen, apremian los ajustes en el gabinete de Reyes.
- Crispín Borunda y sus salidas al “Chabelos Bar”
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Juan ANTONIO TORRES.
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REYES BAEZA |
Menos de tres años después de haber
arribado al poder, la nomenclatura estatal al mando de
Reyes Baeza, da claras muestras de un agotamiento y
una vulnerabilidad sumamente riesgosa que dejan entrever
negros augurios en el contexto político en el mediano plazo.
Que también dejan muy mal parada y en
entredicho, a la actual dirigencia estatal del PRI, con un Sergio
Granados Pineda, desfasado, rebasado por los raquíticos
resultados obtenidos en la elección del primer domingo de julio.
El priísmo que le dio mayoritariamente el
voto de confianza al nativo de Delicias, en el 2004, y que
apuntalaron su candidatura, por su evidente carisma, además
de que había dejado una excelente imagen; administrativa y en
su quehacer político a su paso por la alcaldía de Chihuahua que, a
la sazón, lo llevarían a conquistar de manera nítida y
contundente la Primera Magistratura, exhibió el primero de
julio, fuertes escisiones, y fracturas, que le
provocaron que perdiera a la mitad de su mandato, la alcaldía
de Chihuahua y por si fuera poco, ¡cuatro de cinco diputaciones
locales!
Nunca antes, ningún gobernante de extracción
priísta, salvo, “el sastre” Oscar Ornelas Kuchlé, en
1983 -quien perdió todas las alcaldías que conforman la
columna vertebral del estado, entre estas, Ciudad Juárez,
Chihuahua, Delicias, Cuauhtémoc, Camargo, Jiménez, Parral, Madera,
Nuevo Casas Grandes- justo a medias de su malogrado
sexenio- había perdido la capital política del estado.
Ni en los peores tiempos de Fernando “el
católico” Baeza Meléndez, o de Patricio “el
depredador” Martínez García, jamás perdieron la
capital del estado por dos ocasiones consecutivas. Y mucho
menos tal cantidad de diputaciones locales.
Desde este espacio habíamos dicho con mucho
tiempo de antelación a los comicios que la máxima prueba de fuego,
para Baeza Terrazas, estaba insertada en lo que sucediera en
la primera semana de julio, ahí se vería que tan fuerte y
consolidado llegaba su proyecto político ante el electorado
chihuahuense.
Los panegiristas del reyesbaecismo
daban por un hecho, juraban y perjuraban que se recuperaría
ipso facto la urbe capitalina- bastión provisional de los
panistas- entre otros factores, por su arrastre, por la
obra de gobierno y por la cercanía del actual mandatario
con las bases del PRI.
Se ufanaban que esto se lograría,
independientemente de quien fuera el abanderado de ese instituto
político. Así fuera un priísta sumamente cuestionado por sus
evidentes vínculos con el patricismo; grupo que mantuvo con
el pie al cuello durante un largo sexenio, a los tricolores de la
vieja guardia-entre ellos, saulistas, artemistas, baecistas,
y reyesbaecistas.
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HÉCTOR MURGUÍA |
Creían que la colectividad chihuahuense,
pasaría por alto, los atracos, el enriquecimiento más
que explicable de Patricio y sus allegados, el moderno Ali
Baba y sus 40 ladrones, que al amparo de sus encargos políticos
y administrativos amasaron verdaderas fortunas, que con el
pago nominal nunca las habrían logrado, ni en 50 años.
Reyes Baeza, creyó fehacientemente
atendiendo a sus “asesores” políticos, que la única forma de
hacer que los tricolores se motivaran y se posicionaran ante el
electorado, y desde luego, ganar las elecciones, era llevando
a cabo la escuelita y posteriormente elecciones
internas en buena parte de los 67 municipios.
Tras dos meses de que hayan transcurrido los
procesos electorales, el gobernador, en un análisis retrospectivo,
debe tener muy claro que las elecciones preliminares, debilitaron y
llevaron a la derrota a una buena cantidad de abanderados del
PRI. Sobre todo en donde no se aterrizó de manera efectiva la
operación cicatriz, entre ganadores y perdedores.
O lo que es más grave, en algunos
municipios, donde teniendo todos los elementos para consignar
a ediles corruptos, de ascendencia panista, que no se les debieron
aprobar sus cuentas públicas, las instancias oficiales, como la
Contaduría del Congreso o la Contraloría, dependientes
del gobierno estatal, no procedieron conforme a derecho y
actuaron con un burdo sesgo político para llevar la “fiesta en
paz”, o para no dar la “mala” impresión de que se estaba
desatando una “cacería de brujas”.
Para no ir tan lejos, está el caso del
municipio de Chihuahua, donde Juan Blanco de su encargo ha
hecho una “mina de oro”, gracias a los millonarios
negocios efectuados sin el menor recato, a sabiendas de que no le
iban a hacer nada.
Simples observaciones y todo sobre ruedas. Y a
seguir atracando a manos llenas.
E incluso se dio el lujo de detener obras del
nuevo estacionamiento del Congreso del Estado. Para demostrar que si
los priístas no tenían las agallas para meterle miedo, o
exhibirlo por deshonesto, él si tenía los cojones para
pararlos en seco por algunos días.
O sea que “los patos le tiraron a las
escopetas”. Júrelo que en tiempos del innombrable, Patricio,
no se lo hubieran hecho ni al Congreso y mucho menos al régimen en
el poder.
Está además, el caso de Uruachi, donde
el ganador de las elecciones pasadas Rafael Cano Chaparro,
del PAN, hacía tres años había dejado evidentes malos manejos
administrativos y desvíos de recursos, que fácilmente podrían
acreditar su consignación penal desde la Contaduría del
Congreso que comanda Sérbulo Lerma, que nunca lo llamó a
cuentas, todo lo contrario, lo dejaron correr y tres años después,
les volvió a ganar las elecciones, burlándose de
priístas y no priístas de que las leyes se las había pasado
literalmente por el arco del triunfo.
Estos dos factores; elecciones internas
y el disimulo o el solapamiento de actos de
corrupción, desmotivaron a los priístas. En el específico caso de la
ciudad de Chihuahua, la elección preliminar y posteriormente,
la constitucional, devaluó y vulneró ostensiblemente a
cuadros políticos de ese instituto político.
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REYES FERRIZ |
No solo se vulneró tras la derrota del domingo
primero de julio, a Alejandro Cano, un personero identificado
con Patricio Martínez, sino a dos priístas de catadura
reyesbaecista; Carlos Carrera Robles y a Marco Adán
Quezada Martínez.
Tres figuras, sobre todo, las dos
últimas, se flagelaron innecesariamente. Nadie le hubiera
cuestionado al mandatario estatal, que Cano o Carrera,
hubieran sido candidateados mediante una decisión
unipersonal, como había sucedido en el proceso que fue ungido,
Héctor Murguía Lardízabal y que a la postre lo llevaría al
rotundo triunfo del
2004.
Pero además, que con todo el poder que le
confiere su alto encargo, haber apercibido al ungido y al que
no hubiera gozado de su venía, de sumarse todos. Por las
buenas o por las buenas. Con Martínez García no se
chistaba cuando agitaba el látigo, o mejor dicho cuando
levantaba la voz. Sus órdenes no se discutían, se acataban
¡y ya!
La derrota de Alejandro Cano, secretario de
Desarrollo Industrial, laceró y erosionó al titular de
Fomento Social, Carlos Carrera y al responsable de Desarrollo
Urbano, Marco Quezada, el compadre de Reyes.
En dos procesos de elección, el PRI quemó tres
cartas. Y tal vez para siempre.
Y de paso enflaqueció el establo tricolor. A
tal grado que la caballada a la vuelta de tres años se ve,
famélica. Baeza Terrazas, tiene bien sabido, el lo vivió,
en carne propia, que en la sucesión sexenal, el gobernador en turno,
juega un papel importante, si bien es cierto, no para imponer
al candidato a la alcaldía de Chihuahua, si para vetar a
quien no cumpla ciertos requisitos o el perfil, afín a sus
intereses políticos.
Si Reyes, hubiera logrado sacar con éxito,
al abanderado tricolor de la capital del estado y posteriormente al
futuro edil, en el juego de vencidas que tendrá que dirimir
con el futuro candidato al gobierno de Chihuahua, la posibilidad de
dejar a alguien de sus confianzas se habría fortalecido
notoriamente, empero ¿que ocurrirá, cuando la derrota del PRI
en la capital del estado, en buena medida se le atribuye al
inquilino del Palacio de Gobierno en turno?
Una rotunda demostración del poder que ejercía
desde el Palacio de Gobierno, Patricio, -a comparación de lo
que hoy ocurre- fue en el 2001, cuando por su soberana y unipersonal
voluntad decidió que el ahora extinto, Jorge Barousse Moreno,
fuera ungido a la presidencia de Chihuahua. Hubo elecciones
internas de a mentiritas con Patricia Borunda y
Margarita Thomae, para legitimar a su entonces amigo y operó
exitosamente la elección constitucional, logrando
llevarlo a la alcaldía, sin sobresaltos y sin impugnaciones de los
panistas
Y “sin haber tenido la experiencia de gobernar”,
como luego presumiría de manera fatua, otro de sus incondicionales
como Alejandro Cano, quien sería el beneficiario de la
muerte repentina de aquel.
Claro que para alcanzar ese propósito, dispuso con
toda la fuerza y los recursos económicos, logísticos, de
inteligencia, humanos, para maniobrar a favor del ex secretario de
Obras Públicas.
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FERNANDO RODRÍGUEZ MORENO |
Hechos o experiencias que lamentablemente no han
sido imitados por Baeza Terrazas, quien lo sucedería en el
ejercicio del poder, desde el Palacio de Gobierno, sino que terminó
por privilegiar los consensos democráticos a un altísimo
costo político. Y con una dolorosa derrota a cuestas.
Para nadie es un secreto que desde el primero de
julio, las posibilidades de que el abanderado a la Primera
Magistratura emerja de la fronteriza urbe de Juárez, si se toma
en cuenta como punto de partida, que el tricolor de aquella
alcaldía, ganó literalmente de todas todas, en 2006 y 2007.
Cuando los priístas de la ciudad de Chihuahua, caminaron bajo el
signo de la derrota en los mismos años.
Hasta antes del 2004 las figuras que sobresalían
para contender por la gubernatura eran los que ganaban
la alcaldía de Chihuahua y tiempos más atrás, los que llevaban
excelentes relaciones con el Ejecutivo Federal, en las épocas
pretéritas de la hegemonía del PRI.
Hoy los tiempos y las circunstancias para desgracia
de los priístas, son diametralmente distintas. Desde el desventurado
año de 1992, cuando fuera ungido aspirante a la gubernatura,
José de Jesús Macías Delgado, con los resultados ya por todos
conocidos, los juarenses no veían tan cerca la posibilidad de que
una figura nativa de estas latitudes contendiera por dicho encargo y
con altísimas probabilidades de acceder al poder.
Ese podría ser uno de los puntos de quiebre
entre los priístas de Juárez y Chihuahua a la hora de buscar quien
los abandere en las campañas electorales del todavía lejano, pero ya
muy latente, 2010.
Patricio, quien ejerció el poder con
mano de hierro durante los seis años, y operó exitosamente la
elección interna entre Víctor Anchondo Paredes y Reyes
Baeza, tuvo la fortaleza y el liderazgo suficientes para llevar
a feliz puerto a las hordas priístas para que no naufragara el barco
y para que fuera relevado por un personaje emanado de ese instituto
político.
Sin embargo, tres años después, el quebranto
político del PRI es elocuente, nada más y nada menos que en la
capital, cuando en Juárez, lleva un paso imbatible. A la
alza.
Cómo detener el visible paso de triunfo
que llevan los fronterizos, a los que siempre se les veía con
desprecio, y con cierta discriminación, cuando el canibalismo
político entre los juarenses, había cobrado carta de
naturalización y las derrotas se sucedieron durante 12
larguísimos y azarosos años; desde 1992 hasta el aciago 2004 para
los panistas, que perdían ese bastión de poder.
Muchos se preguntan que tendrá que hacer en el
corto plazo el gobernador para revertir una tendencia
negativa hacia el PRI-sobre todo en la capital del estado- y sus
huestes en los próximos dos años, ya no en los tres que le quedan,
pues se supone que en él último de su mandato, quien llevara la
batuta, para su desgracia, será indudablemente el futuro candidato
del PRI.
¿José Reyes Ferriz? ó ¿Héctor Murguía?
¿Héctor Murguía o José Reyes Ferriz.
Para nadie es un secreto pues, que los juarenses,
antaño perdedores, desde el pasado 2004, les comieron el
mandado a sus correligionarios de la capital del estado, que se
ostentaban los gurús de la praxis política y, que sólo ellos
“sabían hacer política de altura que garantizaba triunfos”.
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ELBA ESTHER GORDILO |
Como van y se ven las cosas, lo más triste y
trágico para la clase política del PRI, es que ni consultando el
oráculo, pueden recuperar las inercias de victoria que
parece que se quedaron ancladas en los armarios del viejo y
anquilosado PRI.
Lo que si debe quedar muy claro, es que el
número maldito de Cano, será el 387 por todo lo que le
quede de vida. No son pocos los que dicen que Cano el domingo
primero de julio, pagó al Creador todas las que debía por su
arraigada soberbia. Esa derrota lo dejará marcado para
siempre. Y para su desgracia se llevó entre las patas, a su
amigo y jefe político; Reyes Baeza.
Demostró lo que desde esta tribuna habíamos
sostenido en forma reiterada: que era un político de temporal
o mejor dicho; flor de un día. Aunque otros lo veían como una
eminencia.
Quedo evidenciado que no es lo mismo llegar
gracias a la muerte de alguien, que ganar una elección
en las arenas de una ruda y sucia campaña
política.
Ciertamente, se puede decir que la nomenclatura
reyesbaecista logró la añorada gobernabilidad
política, a un precio altísimo, la misma que se sostendrá con
alfileres, si se toma en cuenta que va a estar sujeta a los
intereses de los dos legisladores del Panal, entenados de
la “líder amoral” del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales.
Ricardo Yánez, hermano de Francisco,
presunto amasio de la mandamás, de la sempiterna dirigente
magisterial y la maestra, Silvia Susana Muriel, quienes
indudablemente le deben lealtad a la chiapaneca, antes que al
deliciense. Velaran armas por lo que les dicte la
acaudalada maestra. ¿O se la jugaran por Reyes?
17 legisladores del PRI- por no
decir 15- contra 16 del PAN, 2 del PRD y
Verde Ecologista, auguran definitivamente escenarios nada
halagadores para la causa del tricolor, de ahí que el futuro
líder de la bancada del Revolucionario Institucional,
Fernando Rodríguez Moreno, deberá demostrar que los años que
estuviera al frente de la secretaría de Gobierno, le dejaron un
invaluable aprendizaje y la experiencia suficientes para sacar la
casta y dejar en el rincón de los olvidos los tropiezos que haya
tenido en esos casi tres años.
Será pues el interlocutor de lujo del poder
legislativo con el Ejecutivo. Rodríguez Moreno, tendrá que
sublimarse y erigirse en un operador hábil, con temple y
carácter para enfrentar a los acorazados de la oposición que, es un
hecho que lo pondrán a prueba, no una, sino muchas veces para ver
como se las gasta en aras de cuidarle las espaldas a su amigo, a su
jefe político, el huésped de lujo del Palacio de Gobierno.
Tarea o encomienda nada fácil. Que le permitirá
trascender o perder para siempre una oportunidad de oro, que lo
puede poner en posiciones privilegiadas frente a escenarios
político-partidistas que nunca se hubiera imaginado, en el 2009 y el
2010.
Reyes Baeza, tendrá que dar un golpe de
timón y enseñar las gónadas a los malos funcionarios de
su equipo que lejos de darle viabilidad a un proyecto
institucional y social, pensaron en sus intereses
particulares, dejándolo prácticamente solo. Salvo honrosas
excepciones que se podrían contar con los dedos de una mano.
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PATRICIO MARTINEZ |
Urge, apremia que Baeza Terrazas,
corte cabezas y enderece el rumbo. ¡Pero ya!
Y que demuestre que tiene carácter,
decisión y firmeza, para no hacer naufragar la nave
tricolor que amenaza con irse a pique.
La última palabra la tiene el gobernador.
Apostarle todo a los consensos, al carisma y a la
sencillez, no es lo más prudente, cuando lo que se
requieren, son actos de autoridad, de un
gobierno con mano firme…. El mandatario
estatal, tiene la posibilidad de redimirse en la recta final
de su mandato ante sus conciudadanos que, hace un trienio le
brindaron su total confianza para que gobernara, pero también
para que trascendiera en el campo de la praxis política, no
para qué pase a la historia como un gobernante gris y que
deje un mal sabor de boca entre los hombres y mujeres que le
entregaron el voto mayoritariamente en el pasado 2004 ***
No son pocos los que se preguntan si después del Tercer Informe de
Gobierno, Reyes Baeza llevará a cabo cambios en su equipo,
pues está más que claro que varios de sus colaboradores de primer
nivel no han dado los resultados que se esperaban. Después de
tres años, es un tiempo más que prudente para demostrar que se
puede o no se puede.
¿Se irá el “bandido amante”, Ildefonso
Sepúlveda Marques?, quien ya tiene instalada en la Dirección de
Gobernación a su “amiga intima” Luz Elena Lugo, quien
le hace piojito y algunas otras cositas más en la intimidad.
Claro que de a gratis no. Otro de los ya deberían retirarse a su
casa a cuidar a sus nietos, es el todavía secretario de
Desarrollo Rural, Reyes Ramón Cadena Payán. No ata ni desata,
pero que tal para hacer negocios redituables. Tiene cara de
sacerdote de pueblo, que no quiebra ni un plato, pero es un lobo a
la hora de partir el queso. Caras vemos, mañas no sabemos. Dice el
refrán.
EN CORTO… EN CORTO… EN CORTO… EN CORTO….
Santiago
de las Casas, y el galeno, Raúl Porras Ríos, dos
personajes marcados por el putrefacto patricismo, se han
convertido en clientes VIP del table dance, llamado, “El
Jale, del clan de los Aguilar. Unas noches atrás, De
las Casas –fue visto con dos damiselas, desprovistas de todas
sus ropas y de todo pudor. Le bailaron varias piezas. Para no
quedarse atrás, el médico de cabecera de Patricio, también
hizo lo propio. Júrelo que no eran sus novias. Lo más seguro
es no pagaron ni un cinco, pues bastantes favores les hizo el
pasado régimen al ex diputado cholo, Rubén Aguilar Jiménez
y su prole. De las Casas es de los que se dan golpes de
pecho y reparten reconocimientos a tontas y locas, con tal de
aparecer en la foto..
POSDATA….
Fuentes policíacas que pidieron el anonimato,
revelaron a este escribidor que el narcotraficante
extraditable a los Estados Unidos, Crispín Borunda, no
solo goza de evidentes privilegios en el interior de la
Unidad de Bajo Riesgo, ubicada en la vieja penitenciaría,
sino que estos se extienden hasta darle la venía para que
salga muy seguido de la citada ergástula, a la cantina
denominada “Chabelos” muy cerca de ahí, vigilado por varios
custodios. Borunda, sobre el cual pesa la inminente
extradición al vecino país del norte, se da esos lujos gracias a
los favores que reparte con las autoridades carcelarias. De estas
denuncias que llegaron hasta nuestro correo electrónico, que podrá
decir, Celso Marques, el compadre de Javier Torres Cardona,
flamante secretario de Seguridad Pública. Quien por cierto se tomó
la molestia de hablarnos a nuestro celular para recriminarnos
por lo que le publicamos la semana pasada, y lo menos que nos dijo
es que era una irresponsabilidad lo que habíamos escrito.
Aprovecho para decirle al “respetabilísimo” funcionario que
yo nunca he pretendido “arrimarlo” parafraseado sus propias
palabras expresadas que desde luego denotan su vasto léxico.
Desde esta tribuna le digo que no me interesa tener una relación con
usted. Yo escojo a mis amistades. Por supuesto que lo más
obvio es que yo tampoco reúno el perfil de las suyas. Usted haga su
trabajo, yo haré el mío. Lo más seguro es que nos seguiremos
encontrando, de suyo, por caminos diametralmente diferentes.
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FERNANDO BAEZA |
Usted estará
en todo su derecho incluso de demandarme por difamación y
calumnias por lo que yo pueda publicar en su contra. Y yo,
apelaré a la replica o la contra replica. Y sobre
todo, a los hechos contundentes. No será la primera vez. Acaso no
recuerda, que usted se valió de los servicios el año pasado, de su
amigo, el reportero policíaco, David Alvidrez para injuriarme
en El Peso por lo que yo había publicado de su hijo. Usted
conoce muy bien los nexos de Alvidrez con personeros del
crimen organizado que gozaron de muchas prebendas en el régimen
de Patricio Martínez. Señor Torres Cardona, usted está
en todo su derecho de decirme embustero, mentiroso. Yo haré lo
propio. Exhibirlo. Hasta pronto. No sabe usted, Señor “Nanis”
que el auto Bora, que tripula, Alvidrez López, fue un
regalo de Julio Porras Chávez, un “empresario exitoso”
que desde su atentado, el 19 de mayo del 2006, no se ha dejado ver
por estos lares….****
Por no dejar
pasar la ocasión, un saludo para mi amigo, Carlos González
Estrada, quien se acaba de graduar de licenciado en periodismo.
¡FELICIDADES!
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CRISPÍN BORUNDA |