Fecha: 25-09-16

*El crimen organizado en tiempos de Javier Corral.

*La Ciudad Judicial, un amuleto de corrupción oficial.

Juan ANTONIO TORRES


 

JAVIER CORRAL JURADO

Escuche usted la columna completa aquí  

La guerra que ha sembrado mortandad y violencia por parte del crimen organizado y el narco en cada rincón de nuestra vasta entidad, flagelos sociales que han dejado un mensaje inequívoco que ha socavado el sosiego y la armonía, por lo menos durante los últimos 12 años ¿cómo será afrontada por el régimen del panista, Javier Corral Jurado, quien está a escasos nueve días de asumir los controles de la Primera Magistratura en los próximos cinco años?  

Me asalta ésta interrogante porqué la espiral de ejecuciones,y levantones se han vuelto a disparar a lo largo y a lo ancho de la geografía de Chihuahua, cuando las autoridades estatales todavía en el poder, como el  propio gobernador, César Duarte y su brazo derecho, el fiscal general, Jorge González Nicolás, se ufanaban hace unos meses atrás, de que dicha asignatura, era un asunto  más que superado, y que todo se remitía  “casos aislados”

El clásico discurso oficial.

Sin embargo, los argumentos del “otro gobierno” son otros, mucho más contundentes y demoledores, que desde luego están volviendo a sacudir a la lupa social, al imaginario colectivo.

Pues la violencia cruel y despiadada está regresando, lo mismo en las urbes citadinas como son los casos particulares de Ciudad Juárez y Chihuahua, y no se diga en las poblaciones serranas, como un asunto cotidiano, generando por desgracia, zozobra y desasosiego, que lastiman  y trastocan a ciudadanos, más allá de su status social, su credo político, y obvio, sus patrimonios.

Las cifras de homicidios dolosos o de alto impacto social van al alza para mala suert,  una vez más. Y esto para los que no saben, o para los ingenuos que pudieran pensar que es por el calentamiento global, se debe ni mas, ni menos que, a los reacomodos de los carteles de la droga, y por ende, a la lucha encarnizada a sangre y fuego por el control de las plazas principales de nuestro estado, conformado por más de  252 mil kilómetros cuadrados, para darle vigencia y rumbo al trasiego de drogas con destino al país más poderoso del orbe terráqueo: Los Estados Unidos.

VICENTE CARRILO FUENTES

Las bandas que hoy operan en Chihuahua, como son la de Vicente Carrillo Fuentes- El Cártel de Juárez, cuyo brazo ejecutor es La Línea, y la del Cártel de la Federación, Joaquín El Chapo Guzman Loera, asentados aquí desde hace por lo menos 18 años, cada uno con sus propios espacios de poder y control, intentan con la ley que ellos solo conocen y respetan, como es la de sus cuernos de chivo, aumentar su presencia y “autoridad” aprovechando que César Duarte ya va de salida, y con quien tuvieron “acuerdos” submecatum y que el gobernador electo,  Javier Corral, todavía no es el mandatario en funciones, el mismo que a todas luces se observa no tiene operadores visibles para tratar estos asuntos a querer o no con el crimen organizado y el narco.     

JOAQUIN GUZMAN LOERA (EL CHAPO)

¿Quien será el personaje del gobierno corralista encargado de llevar a cabo el trabajo sucio con el otro poder”?

No estamos inventando el hilo negro, ni el agua hervida. Estamos hablando de algo demasiado serio, y no solo eso, sino demasiado real, en los tiempos que vivimos, que se tiene que enfrentar, con todos los riesgos que esto implique.

Basta con que hagamos algo de memoria- que por fortuna todavía tenemos y creo que nos distingue- que en los regímenes de Fernando Baeza, Francisco Barrio, Patricio Martinez, Reyes Baeza, y desde luego, César Duarte, todos ellos tuvieron personajes claves en sus gobiernos que, tuvieron que hacer pactos inconfesables, tratos siniestros con las bandas dedicadas al tráfico de drogas, así como con sus lugartenientes y gatilleros a sueldo.

El hoy embajador de México en Costa Rica, Fernando Baeza Meléndez, tuvo en Elias Ramirez Ruiz, “La hiena de Parral” su mejor operador para tratar con los malosos, que por aquellos tiempos rifaban y controlaban las plazas más codiciadas. Claro está, que no podemos dejar afuera de éste grupo al extinto, comandante, Vicente González García y su hermano, José Luis, alias “El perico”.

No debemos olvidarnos del extinto, Raúl Ramirez Aguirre, hijo mayor de Elias, quien desde la dirección de la Policía  Judicial del Estado, le acercaba a los “chicos malos” con los que se trabajaría y tendrían que pagar “el derecho de piso”. Asimismo, ellos desaparecían o “les daban piso” a los que no entraban en los planes de Baeza Meléndez, el mismo quien le hacia llegar voluminosas maletas de dólares a su jefe, el corrupto chiapaneco, Javier Coello Trejo, quien fue subprocurador general de la temible PGR. Eran los tiempos de Carlos Salinas.

FRANCISCO MOLINA RUIZ

Con Barrio Terrazas en el poder, el encargado de transar con “los malos” fue en un principio, su compadre, Francisco Molina Ruiz, quien llegó el grado de auto calificarse como “el incorruptible” aunque en los hechos, recibió muchas “atenciones” del narco, y no necesariamente en especie, sino en efe. Luego le sustituyó, un bizoño abogado en el campo de la procuración e impartición de justicia, como lo fue, Arturo Chávez Chávez, que también hizo lo propio. Los dos caminaron con mucha suerte después de haber tenido una gris y corrupta actuación en Chihuahua, pues el primero fue ungido tiempo después como el responsable del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas- INCD- en el régimen de Ernesto Zedillo, siendo procurador, Antonio Lozano Gracia, y el segundo procurador general de la República, con Vicente Fox Quesada.

En el régimen del priista, Patricio Martínez García, el encargado de hacer la negocia con los narcos y el crimen, era ni mas ni menos que el voluminoso camarguense, Jesús José Solís Silva, bautizado por este columnista, como Chito Capone. Claro que contó con los invaluables servicios del comandante, Vicente González y sus secuaces, que lo obedecían sin chistar. Desde la Procuraduría de Justicia, Patricio, marcaba la pauta con los narcos. Solís Silva la aterrizaba, y quien la operaba, era Chente González. Millones de dólares, cobraron por dejar trabajar entre otros a los Arriola Márquez, conocidos como Los Pichones, del meritito Saucillo.

PATRICIA GONZALEZ RODRIGUEZ

Instalado en el ejercicio del poder, el deliciense, José Reyes Baeza, teniendo en la Procuraduría a su amiga, Patricia González Rodriguez, y en la Secretaria de Seguridad Pública, a José Raúl Grajeda Dominguez, nunca se imaginó, ni en su peor pesadilla, que se convertiría en “rehén del crimen” gracias a que Felipe Calderón Hinojosa, a los pocos días de asumir la Presidencia, en diciembre del 2006 le declaraba “la guerra al narco” a las bandas que asolaban el país.

La espiral de violencia trastocaría como nunca antes la vida de los chihuahuenses, convirtiendo a Ciudad Juárez, por más de tres años en la “urbe más peligrosa del mundo” superando en ese renglón a países como el propio Irak.

A dos fuegos estuvo sometida la administración de Reyes. La de Vicente Carrillo, y la de Guzmán Loera. Ni Raúl Grajeda, ni Patricia González, pudieron con el embate del hampa organizada. Sin embargo, Saúl Hernández Ruiz, un personaje turbio cobró especial notoriedad en sus arreglos con el narco, era un modesto profesor de música, que supo aprovechar la debilidad de Grajeda y González, así como sus celos por tener el control y el manejo con “los chicos malos” que comandaba La Línea, y que se caracterizaba por su enfoque sanguinario.

Si en algún sexenio, el narco cobró especial notoriedad, fue en el de Reyes Baeza. Las narco- mantas, las ejecuciones sumarias, los fusilamientos, las decapitaciones de policías, los ajusticiamientos de funcionarios públicos, las amenazas directas contra el propio gobernador y su familiares más cercanos.

SAÚL HERNANDEZ RUIZ

Para nadie es un secreto que González Rodriguez, cayó en las garras de los narcos que comandaban en aquellos aciagos tiempos los linieros, como Pedro Sánchez Arras, “El tigre” JL, El  Chalo, con los cuales hizo buenos negocios, Saúl Hernández, el mismo que cobró a precios de oro, “el derecho de piso”,,desde luego que con la venia de quien despachaba en el palacio de gobierno.

Ubicados en el sexenio actual, dos han sido los personajes que han estado en la silla mas caliente del gobierno, como es la de la Fiscalía General, el primero de ellos fue Carlos Manuel Salas y el segundo, Jorge González Nicolás, los mismos que sin tener un perfil policiaco, cumplieron a secas su encomienda, negociar con el hampa organizada, antes de enfrentarlos, sabedores que en poderío económico, armamento los superan fácilmente los narcos. Por ello, para nadie es un secreto, que “la baja” de los crímenes dolosos fue por los acuerdos que hizo la actual administración con los dueños de los medios de comunicación más importantes que, no necesariamente los más creíbles y los más críticos, además de los pactos directos con los capos del crimen.

A precio de oro. De muchos billetes verdes en efectivo.

Por “dejar hacer y por dejar pasar” las cosas.

Javier Corral, tendrá que afrontar algo que no debe ser desconocido para él y sus futuros colaboradores:el nivel de infiltración del narco en las corporaciones de seguridad y procuración e impartición de justicia, desde agentes municipales, estatales, comandantes, subprocuradores, directores de las policías, sin excluir a las fuerzas federales, y del propio ejército.

De acuerdo a datos que nos proporcionaron hace unos días, en puntos calientes de la Sierra, concretamente en Guadalupe y Calvo que, limita con municipios de Sinaloa y Durango, acaban de llegar convoyes de soldados a poblados donde abunda la amapola y la mariguana, por qué saben que la cosecha de ambas drogas está por levantarse. Además se han estado fumigando algunos plantíos, pero no todos. No se puede, ni se debe matar a “la gallina de los huevos de oro” .

Los altos mandos de la milicia, están conscientes que vendrán los “ajustes de cuentas” no solo en estas latitudes, sino en los 67 municipios que conforman la vasta entidad chihuahuense. Sobra decir que pronto vendrán “los ajusticiamientos” de policías, comandantes policiacos, que estaban enchufados con los capos de la droga.

O pusieron en la picota a algún maloso y hasta ahí se acabó su historia.

Javier Corral, debe saber que necesitará de los oficios de policías con experiencia, que conozcan el monstruo de mil cabezas, desde sus entrañas. Pero que además tengan el carácter y las agallas para “agarrar el toro por los cuernos” y no esconder la cabeza como las avestruces cuando ven el peligro”.

En lo que se acomodan los nuevos mandos policiacos y hacen lo propio, las gavillas de criminales con la tradicional “cuota de sangre” que no suene a sorpresa lo que va ocurrir en los próximos tres meses, en cuanto a crímenes dolosos, los denominados de alto impacto social. Al tiempo.

POSDATA.

GABRIEL SEPULVEDA REYES

LA Ciudad Judicial de Chihuahua, lejos de inspirar transparencia, moralidad, ética, destila tufos de marcada podredumbre, cloaca, corrupción pues, no solo desde su edificación, sino de su mismo titular, Gabriel Sepúlveda, un personaje por demás lúgubre, quien sin tener los blasones en ese campo de la impartición de justicia, amén de que no inspira confianza o solvencia moral, fue impuesto por el dedo de su amigo gobernador, César Duarte, para qué llegada la ocasión lo salve de la persecución de la cual en el corto tiempo habrá de ser objeto, una vez que entregue los bártulos del poder a su acérrimo enemigo, Javier Corral, quien lo tiene en la mira....

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