Fecha: 24-03-19

 

*Un galimatías, llamado Juan Carlos Loera de la Rosa.

*Javier Contreras, salió chamuscado de El Heraldo.

Por: Juan Antonio Torres

Juan Carlos Loera de la Rosa

                                           El súper delegado de Morena, en Chihuahua, el diputado federal por la vía plurinominal, Juan Carlos Loera de la Rosa, a poco más de 90 días de su gestión, como tal, nomás no da color.

                                           Es una lamentable referencia del régimen en el poder.

                                           En ningún lugar del espectro chihuahuense hablan bien de su quehacer administrativo, mucho menos político. Los que hemos tenido la oportunidad de tratarle de cerca, aunque sea por algunos minutos, nos hemos quedado totalmente decepcionados.

                                       Trae entre sus testaferros, pura tropa.

                                        Pura pipitilla. Puro personaje, al que le gusta intimidar, antes que convencer con la palabra, acudir al descontón de los adversarios políticos, antes que predicar con el ejemplo. Auténticos trogloditas. Materia gris no se les ve. Les encanta enseñar el músculo, pero sin que éste soportado en la inteligencia.

                                       Gente con perfiles muy bajos, un caso concreto, es el diputado local, Miguel Colunga, que baila al son que le toca, no su jefe político, Juan Carlos, sino el primer espada, de Manlio Fabio Beltrones, Omar Bazán Flores, el pillastre, líder de lo que queda del PRI.

                                      Entre los detalles que “destacan”de Loera de la Rosa, es que se viste como un auténtico Clavillazo de la Cuarta Transformación; desfajado siempre, con las camisas desabotonadas del pecho, mostrando las miserias de su cuerpo, con un abdomen crecido, piernas de fideo, eso sí, siempre luciendo medallas de oro, como si fuera un capo del crimen, antes que un funcionario. y cuando se atreve a hablar, que Dios nos agarre confesados, no se le entiende lo que quiere decir.  No articula lo que dice, parece que anda bajo los efectos de la droga, o de la resaca.

                                          Sus incondicionales ya no lo soportan, lo mastican, más no lo digieren. Lo siguen porqué muchos de los que colaboraron a brazo partido por la causa de AMLO en la pasada campaña presidencial, todavía a estas fechas no han visto claro dónde van a trabajar y ya transcurrieron casi cuatro meses, desde que se instaló en Palacio Nacional, el tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador.

AMLO

                                            El ex panista, es muy dado a la bohemia. Le encanta rendirle culto muy seguido al Dios Baco, que mejor si lo hace con sus novias de ocasión. Sean morenistas, panistas, perredistas, priistas. A todas les hace el favor,.y no porque sea un Divo, o un galancete del cine, sino por el privilegiado puesto que ocupa en el gobierno federal.

                                            Andar de Casanova, con las damas que quieren una chamba en la estructura del gobierno morenista, y que desde luego no la piensan para entregársele con tal de conseguir un espacio dentro del entramado del régimen lopezobradorista.

                                           Hoy en día, Loera de la Rosa, se luce tomado de la mano,de su más reciente conquista, con Marianne Quintana, la hija consentida del secretario de Desarrollo Social, Víctor Quintana Silveyra.

                                            Lo que pocos saben, es que hace un tiempo, Marianne, sostenía un presunto love affaire con el empresario, Miguel González Lardizabal- siendo casado- primo hermano de Martha Lagguete Lardizabal, la ex diputada local del PRI,  frustrada aspirante a alcaldesa de Chihuahua, y del lenguaraz ex edil de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizabal.

                                          Casuísticamente, Marianne, la hija de Quintana Silveyra, cuando se dio cuenta del inevitable triunfo de AMLO, de inmediato puso sus afectos y desde luego sus intereses en Loera de la Rosa, el vice gobernador de Chihuahua,de quien de inmediato se desataron los comentarios zalameros de que podría convertirse en el futuro titular del poder Ejecutivo en Chihuahua, para relevar al panista, Javier Corral Jurado.

Javier Corral Jurado

                                           A Miguel González, ya le había sacado muy buen provecho Marianne, según dicen las lenguas de doble filo. Y el también, se había dado el gusto, gracias a su pudiente posición, a tal punto, que también de él, se comentaba que podría ser uno de los futuros contendientes por la candidatura a la gubernatura de Chihuahua en el 2021, obvio por MORENA, porqué había sido uno de los financieros de la campaña de López Obrador.

                                           Loera de la Rosa, venía de una relación por demás tormentosa con su primera esposa, de la cual se sabe, todavía no está del todo divorciado a estas alturas. Trascendió incluso hace unos meses atrás, que al punto alcoholizado, Juan Carlos, quiso, aparentemente atentar contra su vida, dándose un balazo, que solo se quedó en un arrebato, derivado de sus refinados gustos por las bebidas etílicas.

                                      ¿Será cierto que también le gusta resbalarse con doña blanca, aunque se raspe las chatas de su empoderada humanidad?

                                    En ese contexto de amoríos extramaritales, en días pasados mucho se especuló de que el mareo que habría sufrido en la Cámara de Diputados, la subsecretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, había sido como consecuencia de un presunto embarazo en el que mucho tendría que ver “la bragueta más rápida del gobierno federal en Chihuahua, o sea, Juan Carlos Loera de la Rosa,

                            La funcionaria no es una muñeca, ni una vedette, como para presumirla a todos, pero el vice- cónsul de Chihuahua, con tal de asegurar su chamba como “súper delegado”, se tuvo que sacrificar para que no le muevan el tapete, así sean compañeras de otras tribus. Juan Carlos, no es nadie para negarle “el favor a sus correligionarias”. Tiene para eso y para muchas cosas más. Él quiere presumir qué puede con eso y con muchas cosas más...

                           Pero más allá de sus gustos variopintos por las féminas, en el quehacer político, nomás no pela un chango a mordidas, dirían los clásicos.

                            El frustrado aspirante a edil de Ciudad Juárez, en los comicios del 2016, donde quedó ubicado en el cuarto lugar, que ganaría de calle, el candidato independiente, Héctor Armando Cabada Alvídrez, ya cumplió tres meses en su calidad como representante del gobierno federal y sus logros, no son magros, son pésimos.

                           En las principales delegaciones del gobierno federal, como son la SCT, el IMSS, el ISSSTE los funcionarios que llegaron a ocuparlas, fueron impuestos con la venia de los secretarios de Estado, del staff lopezobradorista.

                          El caso que más llamó la atención hasta la fecha, fue el del putrefacto delegado del ISSSTE, Jorge Esteban Sandoval Ochoa, quien, no obstante que contaba con antecedentes de acoso sexual en su primera incursión como responsable de la citada dependencia, aún así, ahí sigue vivito y coleando, por segunda ocasión.

                          El nativo del poblado de San Juanito, municipio de Bocoyna, es un pillo, es el reverso de la moneda, de lo que debe ser un servidor público en toda la extensión de la palabra, al que le hicieron plantones, reclamando su cese fulminante, pero nada ha ocurrido hasta hoy.

                          Y el sigue dándose gusto, contratando edecanes como si fueran secretarías, para darle “gusto al gusto” con el presupuesto de la dependencia. Imbécil no es El Chapo de Bocoyna, es un vivales. Que atraca todo lo que puede.

                        Sandoval Ochoa, se ha pitorreado una y otra vez del fuego amigo, del súper delegado a través de sus huestes, a las que manda, para que le griten sus verdades al ex cenecista, quien, a su vez orondo, presume su compadrazgo con el líder cameral del Senado de la República, el zacatecano, Ricardo Monreal Ávila.

                       El delegado del IMSS, Norberto Miguel Ramírez, un funcionario con un respetable palmarés, de quien se sabe, lleva una estrecha relación con el mismísimo, López Obrador, ni en cuenta tomó a Loera de la Rosa, para ponerse a sus ordenes. Mientras que el responsable de la SCT en Chihuahua, Julio César Huerta Flores, nativo de Monterrey, también llegó con la bendición desde el centro del país. Si sabia del encargo de Loera de la Rosa, se lo pasó por el arco del triunfo. Ambos funcionarios es muy probable que no conocen, mucho menos lo van pelar.

                     Al único incondicional que ha instalado, Juan Carlos, en Prospera fue a un mediocre personero de nombre, Genaro Vázquez, y ese nombramiento lo logró, gracias a que la mama de Genaro, es la secretaria que ocupa Loera de la Rosa en la oficina desde donde opera los asuntos del actual régimen en Chihuahua, si a esto se le llama “operar”, la misma que se ubica sobre la lateral de la Ortiz Mena, en la colonia, San Felipe.

                       Juan Carlos Loera, sueña con ser el candidato a gobernador por Morena, en el 2021, cuando en su renga existencia no ha ganado ni un puesto de elección popular, antes al contrario, hizo todo lo que pudo para que perdiera la elección, el ex priista, Javier González Mocken, convertido en Morenista en los comicios del pasado 1 de julio del 2018, a manos del ahora edil de Ciudad Juárez, el independiente, Héctor Armando Cabada Alvídrez, quien presumía a los suyos que ganaría por más de 26 puntos la contienda, cuando en los hechos, la perdió por escasos 3 puntos. La ganaría en la mesa, pero no en las urnas. El súper delegado, se esmeró en trabajar para Cabada, no así, por González Mocken, a quien no traga.

                      No solo se le pone de alfombra a Cabada, para quien es muy probable que trabaje en un futuro cercano, cuando vengan las futuras elecciones del 2021 y ya lo hayan corrido por inútil en el gobierno de Morena, sino también para el inquilino del palacio de gobierno, Javier Corral Jurado, antes que para quien lo puso ahí, o sea, AMLO.

Marianne Quintana

                      Jamás, escuchara usted un solo comentario crítico contra el gobernador, por más que la entidad la esté carcomiendo la inseguridad, la violencia, o incluso que el mismo mandatario estatal, emita cuestionamientos en contra de López Obrador, Loera se muestra aquiescente, para no pelearse con su futuro suegro, Víctor Quintana, padre de Marianne.

                    Lo que todo mundo sabe, es que no puede ver ni en pintura al senador por Morena, Cruz Pérez Cuéllar, desde que llevó a cabo su fiesta de cumpleaños número 50, el pasado 26 de enero, y a la que acudieron por lo menos mil 200 personas. Entre los que destacaban, sobre todo, priistas, duartistas, perredistas, panistas, y muy pocos morenistas.

                   No le gustó nada, que el líder de la Cámara de Senadores, Ricardo Monreal, lo destapara como candidato a gobernador por Morena. Y no fue para menos, el zacatecano, es muy probable, uno de los dos morenistas, que va a buscar la candidatura presidencial, en el 2024, junto con el Canciller, Marcelo Luis Ebrard Casaubón.

                 Loera de la Rosa, hizo lo propio, para no quedarse atrás, pero para su desgracia, apenas acudieron a su fiesta unos 70 chanates, en su gran mayoría, recalcitrantes morenistas, los mismos, que se sienten merecedores de las futuras glorias por conquistar en las batallas electorales del 2021. Miguel Colunga, el grisáceo coordinador de la bancada de Morena en el Congreso, fue la máxima figura que tuvo, Juan Carlos en su desangelado festejo.

                 Tan entregado está con El Talegas, del palacio de gobierno, que en la pasada visita de AMLO, por la Ciudad de Chihuahua, que ya no lo subieron al Presidium, porqué al tabasqueño le informaron que su representante de facto, le tienen prendidas veladoras a Corral Jurado, al cual visita muy seguido para ponerse a sus órdenes. Sabe Loera, que nadie lo quiere, lo vomitan, todos lo tienen como un personaje falso, traidor, sino habrá que preguntarle al diputado federal, Heraclio El Yako Rodríguez, o al edil de Cuauhtémoc, Carlos Tena, al propio, Martín Chaparro, líder estatal de Morena, y no se diga al senador, Cruz Pérez Cuéllar.

                   El jura y perjura, que nadie más que EL, se merece ser candidato al gobierno de Chihuahua, por Morena, cuando nadie lo quiere, la clase política, sabe que no trae nada.

                  Como orador no tienen nada que hacer frente al más modesto merolico de los que abundan en la ciudad. Su palmarés como un triunfador en las lides electorales, brilla, pero por su ausencia. Viste como el Vaselinas, o sea, Lalo el Mimo. Eso sí chupa como un teporocho de barriada. En eso sí es un fuera de serie. Pocos le compiten.

                   Ya le diremos en futuras ediciones, quienes son sus lugartenientes que tiene ubicados en espacios por demás estratégicos para llevar a cabo sus pingües negocios ahora que es “jefe” aunque de administración pública, no sepa nada. Pero mientras no le apliquen la grúa por inútil, el atracará lo que pueda y hasta donde pueda.

                  Mi apuesta, es que en junio le den las gracias, y lo dejen solo como un levanta dedos en San Lázaro.

                  Porqué no da para más. Aunque sus fieles testaferros digan que tienen madera para más. Hablan así porque la nómina da para eso y para más. No quieren dejar de mamar y darse topes. Lo que debe seguir haciendo, Loera de la Rosa, es segur encamando incautas mujeres, que crean que les va a dar un hueso en el gobierno, aunque después las deje colgadas de la brocha.

            Que le de rienda suelta a sus bajos instintos para que su fama de un bragueta suelta siga trascendiendo por todo Chihuahua, ya no lo por Juárez, donde no lo quieren nadita de nada. Aunque él quisiera ser edil de aquella frontera, donde ya una vez lo batearon y ¡feo!

             No le pierda la huella, pues seguirá dando mucho de qué hablar, y no necesariamente de sus logros como funcionario de primera, sino de sus despropósitos como “servidor público”.

               Acuérdese de mi, como saldrá por la puerta de atrás, con la cola entre las patas, antes de que concluya ni su primer año. Al tiempo.

POSDATA.

HABLANDO de putrefactos personajes, déjeme le comentó, que el reputado Doctor, Javier Contreras Orozco, el ex director editorial de El Heraldo de Chihuahua, no se podrá quejar de  lo mucho que amasó como tal, gracias a los turbios negocios que trabó con los pasados tres ex gobernadores de extracción tricolor, empezando, claro está con Patricio Martínez, quien hizo notaría pública a la ex secretaria de Miguel Etzel Maldonado, la abogada, Mónica Esnayra, a la sazón, esposa del  también yunquista. Con El Tibio, José Reyes Baeza, tampoco le fue nada mal. Y mucho menos con él ballezano, César Duarte, al que le hizo encuestas con una empresa de consultoría denominada Espacio Muestral que, se sacó de la manga, Contreras Orozco, para cobrarle por lo menos 2 millones de pesos, asegurándole que ganaría la elección del 2016, su títere, Enrique Serrano Escobar, que mordió el polvo frente a Corral Jurado.

Javier Contreras Orozco

Hoy, Javier Contreras da clases de derecho en la UACH, para darse baños de académico, y tratar de limpiarse de toda la mugre que lo cubrirá hasta su último día de vida… La imagen de corrupto no se la sacudirá con nada.

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