Fecha: 24-02-17

*Golpeteo contra Carlos Borruel y renuncia de Víctor Valencia al PRI, preámbulo del 2018.

*Enrique Ochoa y su verborrea triunfalista.

*Café político entre Fernando Álvarez y Ricardo Yáñez.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
CARLOS BORRUEL BAQUERA

Un mismo escenario: Chihuahua, solo que, en dos pistas distintas con un mismo fin, los comicios presidenciales del 4 de junio del 2018.

Donde con toda seguridad habrá triunfadores y derrotados. Como en toda justa; deportiva o partidaria.

Por ello no debe verse con sorpresa el inusitado golpeteo del cual han hecho presa al ex edil de Chihuahua, y hoy titular del Consejo Estatal de Vivienda, Carlos Marcelino Borruel Baquera, con asuntos de índole estrictamente familiar, en el cual están involucrados por desgracia, su hija Mónica y su vástago, Carlos Eduardo, así como el yerno, David Ortega, quien hasta hace unos días se desempeñaba como responsable del Instituto del Deporte en la administración de María Eugenia Campos Galván.

Esto en la pista del color azul.

En lo que corresponde al establo tricolor las cosas no pueden ponerse peor una vez que un cruzado priista, Víctor Leopoldo Valencia de los Santos, tomó la valiente determinación de dejar atrás sus muchos años a la militancia en el PRI para no seguir perteneciendo a un instituto plagado de pillos con careta de “gobernadores “como lo han sido los casos particulares de dos ex mandatarios hampones, como Javier Duarte y César Duarte, de Veracruz y Chihuahua, respectivamente.

Lamentable, penoso, que, en un video, que ya anda en muchos medios, se haga escarnio de un drama familiar, que vulnera, flagela la deteriorada imagen del ex candidato a gobernador por el PAN, Carlos Borruel, hoy titular del COESVI. No es el primero caso en el cual se ven involucrados los Borruel, ya en tiempos pretéritos, Carlos Eduardo, el junior, ya ha dado mucho de qué hablar, por sus excesos, por sus pleitos con Cristopher James Barousse, uno de los mancebos preferidos por el ex gober “pechocho” César Duarte, en el putrefacto sexenio pasado.

CESAR HORACIO DUARTE JAQUEZ

Por desgracia, desde que Carlos Borruel, tuvo la suerte de llegar a la alcaldía por pura chiripada, en el 2007, una vez que hizo morder el polvo al pirrurris, o yuppie, Alejandro Cano Ricaud, perdió el piso, cuando se sacudió la pobreza con la que había nacido en la colonia Dale, y empezó a caminar por una vertiente de lujos, comodidades que nunca antes había conocido, incluso ni como diputado local.

No solo se filtró el video, sino, además, le enviaron una corona mortuoria al vástago mayor del ahora funcionario estatal, a las oficinas de este, lo que desde luego, prendió las alarmas en el seno de la familia Borruel Macías.

Compadezco lo que le está ocurriendo al ex colega, desde mi humilde tribuna en la que me han sido fieles mis cuatro lectores, y no caeré en el morbo de publicar tales escenas. Me considero un periodista serio, con una alta credibilidad y las agallas o los arrestos para publicar situaciones y detalles de verdad riesgosas como lo hice cuando ejercieron el poder ex gobernadores como Patricio Martínez, Reyes Baeza y desde luego, el ballezano, “El Jefe de Jefes”, César Duarte, en lo que a robar y atracar se refiere.

Patético el boletín, que autorizó Borruel Baquera, para intentar minimizar el “fuego amigo” de sus detractores desde fuera de la actual administración estatal, como desde dentro de las entradas del régimen de Javier Corral.

MONICA BORRUEL MACIAS

Decir que es una injuria o una infamia lo que hacen en contra del funcionario estatal, es como negar que exista tal filmación en la cual se escuchan y aparecen las imágenes de la hija de Borruel-Mónica- totalmente paralizada por el miedo al escuchar las palabras vulgares y altisonantes que le prodigan en el cuarto de un hotel o de un departamento, en el cual golpean y llenan de golpes e improperios al joven del cual nos reservamos el nombre, pero sabemos que es hijo de la titular de la notaría pública, número 11, María Antonieta Arzate Valles y el abogado, Ernesto Chavira Flores.

En este contexto se sabe, que quien más golpeó al presunto amante furtivo de Mónica, fue nada más, pero nada menos que el ex edil de Chihuahua, de quien pedirán su renuncia en cuanto regrese de su viaje por China, Javier Corral, más allá de que se interponga una denuncia penal por los delitos de agresión física y lo que resulte.

Puede convertirse en el primer funcionario de primer nivel que salga de la administración estatal, que desde luego le pegará fuerte en su imagen al incipiente gobierno de JC, cuando todavía no cumple ni seis meses en el ejercicio de su mandato constitucional.

Podría decir muchas otras cosas de la joven hija de Borruel que se dé buena fuente. No lo haré, no obstante que Borruel, nunca ha sido santo mi devoción. Al funcionario si le diré todas sus verdades, a sus hijos me las reservo hasta cierto punto.

Cuando caigan en un entorno familiar tendré prudencia. Porque también tengo familia y la vida da muchas vueltas.

Si puedo asegurar que el futuro político de Carlos Borruel pende de un hilo. Por pendenciero y abusar de su superioridad numérica para golpear a un joven, que con toda seguridad no le puso una pistola en la cabeza a Mónica para que engañara a su marido, David Ortega, ex funcionario de la alcaldía capitalina.

Adiós a sus aspiraciones políticas de ser candidato a senador por segunda ocasión o a ser diputado federal o local. Igual suerte le espera a su hijo consentido de quien se sabe es un reputado drogadicto y muy dado a exhibir sus autos deportivos que ha chocado, bajo los influjos del alcohol y la droga.

VICTOR LEOPOLDO VALENCIA DE LOS SANTOS

En la pista del tricolor, la salida de Valencia de los Santos, no será el último clavo en el ataúd del tricolor, sino que será el primero de muchos, pues con toda seguridad, serán muchos los priistas respetables, con solvencia moral que se trasladarán a otros institutos políticos que se les ven mejores escenarios como Morena.

Valencia de los Santos, en su carta de despedida que entregó al CEN del PRI, que todavía encabeza, Enrique Ochoa Reza, exhibe sus fobias abiertas contra el ex gobernador, César Duarte, a quien le endereza duros epítetos que ponen de manifiesto lo que muchos sabíamos, que no se podían ver ni en pintura.

No solo eso, también lo hace responsable de lo que le pueda ocurrir a su persona y a su familia. Graves pues las acusaciones contra un ex gobernador que anda en calidad de prófugo de la justicia y que tiene todos los recursos económicos, mal habidos por supuesto para enfrentar a sus múltiples enemigos, sean estos del PRI o del PAN.

Identificado con el también ex gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, Víctor Valencia, deslizó la posibilidad de que se pase a formar parte de las filas del partido fundado por el tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, el precandidato a la presidencia de la República, quien encabeza las preferencias en la mayoría de las encuestas rumbo al 2018.

Buscará la Senaduría para competirle a su amigo, Reyes Baeza, o buscará una diputación federal o local para posicionar su imagen personal y cobrar venganza contra Duarte

Valencia, es sin duda un personaje que tiene un palmarés respetable como funcionario público y líder parlamentario, un cuadro activo que pierde el PRI, cuando todavía no empiezan las primeras escaramuzas político- electorales, de las cuales veremos muchas en los meses por venir antes de las elecciones del próximo 4 de junio, cuando presenciemos los funerales del PRI, gracias a “Quique Gaviota” tal vez, el peor presidente que hemos tenido los mexicanos en los últimos 30 años, y a su gavilla de amigos ex gobernadores pillos, como lo fueron, los Duarte, que decir de Rodrigo Medina de la Cruz, de NL, sin olvidar a Roberto Borge, que por “extrañas circunstancias no han sido capturados. ¿Será acaso por qué los protege el mismo sistema que encabeza EPN?

Víctor Valencia, ya no está pues en el PRI, cuantos más imitaran su acción, tal vez, lo sigan la ex secretaria de Desarrollo Urbano, la arquitecta, Nieves Aurora Maloof Arzola, quien hay que decirlo fue de las mejores funcionarias de primer nivel que no enseñaron el cobre que, por desgracia la mayoría de los colaboradores de Duarte Jáquez exhibieron y no precisamente desde el quinto año de gobierno, sino desde el primero. Nombres, nombres ya los he dicho muchas veces.

Duro golpe al PRI, sin duda, un alfil que le pudo servir mucho a Reyes Baeza en su proyecto de ser senador de la República.

Son pues, los prolegómenos de lo que veremos con toda su magnitud no solo en el 2018, sino desde el mismo 2017. Solo hay que esperar a lo que ocurra en las elecciones del Estado de México, Coahuila y Nayarit, para que los demonios de la política se suelten con toda su fuerza.......

EN CORTO... EN CORTO... EN CORTO...

De que platicarían en días pasados en el café Punta de Cielo, el líder del PAN estatal, Fernando Álvarez Monge y el ex secretario de Educación, Ricardo Yáñez Herrera, uno de los ex funcionarios más cuestionados por su corrupción y su excesiva cercanía con el putrefacto ex inquilino del palacio de gobierno, César Duarte. El video de la familia Borruel estará ligado a este encuentro. En política no hay casualidades, sino causalidades. Borruel no es muy amigo que digamos de Javier Corral y obvio que no es uno de los precandidatos favoritos para ser senador. Ese lugar lo tiene asegurado, Gustavo Madero y tal vez, Ramón Galindo… al tiempo…

POSDATA.

Enrique Ochoa Reza, “El Clavillazo” jerarca del PRI nacional, oriundo de Michoacán, ya perdió el piso, o de plano ya se volvió loquito, pues eso de andar asegurando que su partido ganará las 3 gubernaturas en juego este 4 junio como son EDOMEX, Coahuila y Nayarit, es de plano caer en cuentas más que alegres, o en un triunfalismo que no tiene sustento, mucho menos lógica a como están las cosas en el terreno de la economía, de la inseguridad. Pero, en fin, se vale soñar, pero no jalársela tanto. Ni Peña Nieto se debe creer lo que dice su empleado.

ENRIQUE OCHOA REZA


 

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