Fecha: 23-08-17

Mi solidaridad para Héctor de Mauleón..

 

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

*La violencia y la inseguridad, laceran el bono de credibilidad de Javier Corral.

JAVIER CORRAL JURADO

                    Estamos a punto de arribar al primer año de gobierno del panista, Javier Corral Jurado, y por desgracia no estamos topando con una triste realidad que creíamos se borraría de la faz de Chihuahua, por un buen rato, y que chasco nos estamos llevando.

                     La violencia, la inseguridad, las ejecuciones están volviendo con una inusitada fuerza. No son mitos, ni leyendas urbanas como alguna vez argumentó el ex gobernador de esta entidad, José Reyes Baeza, cuando corría el rumor de que sicarios de Joaquín Archibaldo  Guzmán, (a) El Chapo, se habían metido hasta su hogar para advertirle que podrían atentar contra su vida, o la de sus hijos o esposa, si intentaba enfrentarlos.

                    Las balaceras, las ejecuciones sumarias, los enfrentamientos con las corporaciones de seguridad, sean estas, policías municipales, ministeriales, o el mismo Ejército Mexicano, son la nota de todos los días, lo mismo en las urbes grandes como Juárez y Chihuahua, como en poblaciones medias, tales como Cuauhtémoc, Hidalgo del Parral, o en municipios más pequeños que están totalmente copados por bandas del crimen organizado en la baja y la alta sierra de la Tarahumara, como Madera, Guadalupe y Calvo, Bocoyna, y si usted me permite agregar pueblos como Jiménez, donde se han soltado literalmente todos los demonios del hampa y el narco.

                      Debemos de recordar que en tiempos pretéritos del innombrable, César Duarte, el ex inquilino del palacio de gobierno, para enfrentar a las mafias de la droga, llevó a cabo pactos inconfesables con las cabezas de estos grupos, Los Chapos, o Los de la Línea, para conminarlos a que “llevarán la fiesta en paz” y “no calentaran la plaza” para no atraer la atención de los cuerpos de seguridad y desde luego, los reflectores de los medios de comunicación, fuera la prensa escrita, la radio y la televisión.

                        A los barones de la droga, les prometió que no los perseguiría, es más, que no los molestaría, pero como “no daba paso sin huarache” y a todo le ponía precio, y en dólares, el ballezano, tuvo para negociar en la Fiscalía General del Estado, donde despachaba y cobraba, Jorge González Nicolás, y su brazo derecho, en la Policía Única, Pablo Ernesto Rocha Acosta, quienes le pusieron un alto precio a dichos pactos inconfesables, para que la ciudadanía, supiera que el gobierno duartista estaba “combatiendo” a los malandros.

JORGE GONZALEZ NICOLAS

                     En lo que se refería al tratamiento con los medios de comunicación, a sus amigos consentidos les repartió dinero a pasto, para que tendieran una “cortina de humo” ante la opinión pública de que el combate al narco estaba en todo su apogeo, y que las ejecuciones” ya eran “reminiscencias del pasado” o que eran “cosas del pasado”.

                  Buscó generar una percepción ante el imaginario colectivo de que las cosas en Chihuahua no se estaban saliendo de control, y que bajo esa vertiente, se estaban generando logros importantes. Se urdía una colosal mentira.

                     Pero para su desgracia, su fiel escudero, Enrique Serrano y el PRI perdieronlas elecciones, y se acabó “el encanto” y volvió la aciaga realidad a Chihuahua, deje  que el crimen no se había ido de estos lares, de estas latitudes, sino que estaba parapetado, en diferentes trincheras, lo mismo en la sierra, que en las plazas importantes en sus casas de seguridad, esperando a que llegaran las nuevas autoridades para “negociar”.

                    Solo que no contaban que Corral Jurado, es por demás refractario a celebrar alianzas con el crimen, más allá de a qué cartel pertenezcan. Eso por un lado, por el otro, en lo que concierne a la prensa, de todos es sabido que el mandatario panista, le tiene aversión a la mayoría de los medios de comunicación, y desde que tomó posesión de la silla que tuvo Duarte Jáquez, 6 años, les pone la cruz a todos los medios de prensa,y no se diga a los reporteros, a quienes tacha de chayoteros, de periodistas vendidos, a los que yo he sabido de buena fuente, los pretende erradicar de Chihuahua, por qué a todos les ve cara de “produartistas”.

                   Estos dos detalles, provocaron que a los pocos meses de tonadas las riendas del poder, por Corral Jurado, la terca realidad, se apareciera con toda su virulencia en estas latitudes, generando desasosiego, intranquilidad en la gran mayoría de los chihuahuenses.

                   A Javier le faltan poco más de un mes y días para que cumpla su primer año al frente del Ejecutivo y las cuentas en el rubro de la inseguridad, la violencia van al alza, por desgracia. La prensa en su gran mayoría maltratada por el gobernador y la mayoría de sus funcionarios, quienes no tienen manejo ni experiencia en su trato con los periodistas, de ahí que la prensa publiqué sin maquillajes, ni falsos matices, lo que está ocurriendo en el renglón de la violencia.

PABLO ERNESTO ROCHA ACOSTA

                  Los medios impresos, la radio, la televisión, las páginas digitales, no se andan por las ramas y llenan sus espacios dedicados a cubrir notas policiacas de matanzas, ejecuciones y enfrentamientos entre buenos y malos. Entre policías y narcos.

                 Si Corral los menosprecia, los minimiza, los medios hacen lo propio; lo exhiben de cuerpo entero. Sin ningún tapujo.

                “Como me trates, te trato” rezan muchos de los colegas.

                En este contexto, de ejecuciones, resalta la muerte de la respetable y valiente colega, Miroslava Breach Velducea, de quien se aseguraba que ya se tenían pistas de los autores materiales, y resultó una burda mentira. Los meses han pasado y nada.

                Sin duda, en el terreno de la inseguridad, el balance para Javier Corral no es malo, es pésimo. Él debe está a tope, más lo que le falta de aquí a octubre cuando cumpla el primer año, de los cuatro que le faltaran por cumplir.

                A quien le echara la culpa Corral Jurado, de que este terrible flagelo social esté acabando demasiado pronto con el bono de credibilidad que se le otorgó al gobernador panista desde que ganó los comicios del 2016, para poner fin a los regímenes emanados del PRI.

                Tendrá la humildad de reconocer Javier que no puede con el paquete, que le están quedando muy grandes los zapatos, o que de plano no tiene equipo, en un área tan sensible como la seguridad. Sino quiere verse en el espejo de su amigo Reyes Baeza-quien terminó su sexenio en medio de un baño de sangre que no se había vivido en Chihuahua- tendrá que aplicarse a fondo, o cambiar a sus funcionarios, que no están dando el ancho.

              El electorado lo premio en el 2016 haciéndolo gobernador.

              En el 2018, tal vez sea otra su suerte, y el voto de castigo o de desencanto, se lo restriegan en su cara los chihuahuenses, que ya no sienten lo duro, sino lo tupido en lo que se refiere a la violencia.

             La decepción se percibe por doquier.

             En nuestras encuestas que pronto publicaremos habremos de recoger lo aquí decimos de frente y sin ambages. A ver si nos desmiente Corral Jurado, o su amigo, el vocero oficial, Antonio Pinedo.

MIROSLAVA BREACH VELDUCEA

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