Fecha: 22-04-19

   

*Maru Campos y sus policías homicidas a domicilio.

*Liberación de asesino del activista indígena, Juan Ontiveros, duro revés para El Talegas, Javier Corral.

Juan Antonio Torres

María Eugenia Campos Galván

                                     Se le está acabando el pavimento a la candidatura rumbo al 2021 a la alcaldesa de Chihuahua, la panista, María Eugenia Campos Galván.

                                      El burdo asesinato de un ex agente de la Policía Ministerial, Leopoldo Eduardo Soto Cortez, a manos de varios efectivos de la Dirección de Seguridad Pública que encabeza, Gilberto Loya, que ocurrió la madrugada del pasado jueves, en el domicilio de la ahora víctima, luego de que éste, sostuviera una riña con su esposa, la hoy viuda, Jenny Prieto.

                                     Desde el lamentable incidente, hasta este domingo, la inquilina del vetusto edificio de la Independencia y Victoria, no ha dicho “está boca es mía”.

                                      Un hermetismo fácil de entender. Han sido una tumba, la alcaldesa, Maru Campos y el secretario del Ayuntamiento, César Jáuregui Moreno, su asesor de lujo, desde que ambos fungían como diputados locales.

                                     Los dos alfiles del hampón huido, residente temporal en la tierra del Tío Sam, el ballezano, César Horacio Duarte Jaques.

                                     Con este hecho en el que se ven involucrados efectivos municipales, suman dos los casos en los que se ven privados de la vida particulares a manos de elementos de la Dirección de Seguridad Pública.

                                      La semana pasada, se le hizo un escándalo mediático en Hidalgo del Parral, al edil de aquella alcaldía, al Independiente, Alfredo El Caballo Lozoya, por el crimen de cuatro enfermeros a manos de un comandante de la policía municipal, quien encabezaba una célula de sicarios a las órdenes del crimen organizado, mismos que habrían levantado y posteriormente, enterrado en la vecina población de Villa Matamoros, a las cuatro personas, lo que al descubrirse puso en la picota al también “empresario exitoso” Alfredo Lozoya, quien desde que ganó la alcaldía en el 2016, y posteriormente fue reelegido en los comicios del 2018, se ha sentido con los méritos y el oficio para aspirar a ser candidato a la gubernatura en el 2021.

                                  Y con los billetes, que según las lenguas de doble filo, están más que listos para financiar su campaña constitucional para imitar lo que hizo su paisano, César Duarte, ser gobernador de Chihuahua. No sabe, o no ha valorado que los chihuahuenses difícilmente van a volver a sufragar por un personaje surgido de la capital del mundo.

                                 Pero El Caballo tienen derecho a darle rienda suelta a sus utopías y quimeras.

                                 Pero volviendo al caso de los municipales de Chihuahua, que hasta ahora no han pisado la cárcel, no obstante que pesan en su contra demasiadas evidencias, los mismos que no tenían más de 2 años de experiencia en su haber.

                                Egresados de la Academia, sí, pero sin la preparación que se requiere para intervenir en casos de violencia familiar.

                                De acuerdo a las entrevistas que hemos hecho a los familiares del ex agente ministerial, Leopoldo Soto y la señora, Jenny Prieto, que han pedido el anonimato, por temor a represalias, todos coinciden en que “fue brutal la manera en que trataron de someter al ahora occiso, quien había sostenido una reyerta con su esposa, la que los llamó para que lo hicieran entrar en razón, pero no con una violencia, desmedida, extrema, a tal grado de provocarle la muerte, ahogándolo con un bastón policiaco hasta casi asfixiarlo, que cuando llegó a la Comandancia sur, llegó ya cadáver por la golpiza que había recibido minutos antes.

                               Fue tan cobarde y ruin la forma en que lo golpearon, que ya con las esposas puestas en sus manos, lo siguieron tundiendo” para hacerlo entrar en razón” hasta que cayó de cara al pavimento ya sin conocimiento. Donde se convulsionó como consecuencia de la golpiza a manos de “los celosos guardianes del orden”.

Gilberto Loya Chavez

                                Gilberto Loya, titular de la Dirección de Seguridad Pública de la Ciudad de Chihuahua, está en el ojo del huracán, por los lamentables hechos en los que están metidos “sus muchachitos” literalmente unos trogloditas, quienes tendrán que recibir un castigo ejemplar, y que no vayan a quedar en la impunidad, como suele suceder en estos casos de uso excesivo de la fuerza, lo que bien podría interpretarse como tortura.

                                Habrá que ver que dice en su momento la suspirante alcaldesa de Chihuahua, una vez que sea cuestionada por los medios de comunicación. Porqué de que se mancharon, se mancharon los chotas, aunque le cueste reconocerlo a Campos Galván.

                No solo ella, sino también el fiscal, César Peniche, y su jefe político, el inquilino del palacio de gobierno, El Talegas, Javier Corral, quien cuando fue ejecutado “el jefe” de la Dirección de Seguridad Pública de Cuauhtémoc, El doctor, Efrén Peñaflores, el pasado 26 de febrero, a los dos días del crimen doloso de dicho funcionario y su asistente, fueron capturados “los autores materiales” que nunca presentados antes los medios de prensa, porqué era inminente la visita del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y había que presentar resultados rápidos y efectivos de que la Fiscalía de Chihuahua, ”sí trabaja con transparencia”. Una farsa resultaría…

                              Los detenidos, desde su captura olían a “chivos expiatorios” y conforme han pasado los días, se ha confirmado que todo fue fabricado no desde la Fiscalía del Estado, sino desde el mismo palacio de gobierno, siguiendo las instrucciones del mandatario estatal, porqué las armas con las que presuntamente se habría cometido el doble crimen no coinciden con las presentaron ante los jueces.

                              A los aspirantes y suspirantes, Maru Campos y Alfredo Lozoya, se les hace bolas el engrudo. Se les enrarece el panorama. Se les está erosionando su capital político. Lo están echando por la borda.

                             Su talón de Aquiles, es la violencia, la inseguridad pública, que los está lacerando no solo ante los ojos de la lupa social, sino ante el entorno político que cada vez está más que presente, porqué la sucesión sexenal está demasiado precipitada, derivada está

Derivada ésta, del vacío de poder que existe en Chihuahua, porque no hay gobierno, no hay una autoridad moral que ponga orden en la trastocada administración estatal, del Nuevo Amanecer, que más bien parece una horrible pesadilla, a la cual todavía le quedan poco más de 2 años, que quién sabe si los chihuahuenses la aguanten…

BREVES INDISCRETAS…

Y EL GOZO se fue al pozo, podría titularse lo que le ocurrió en el tránsito de menos de una semana al gobernador de Chihuahua, El Talegas, Javier Corral Jurado, en relación a la liberación del asesino del líder indigenista, Juan Ontiveros Ramos, que llenó de indignación a las organizaciones no gubernamentales de la entidad.

Juan Ontiveros Ramos

             

  Exhibieron pues, la evidente falta de solidez en materia de investigación por parte de la Fiscalía General del Estado, tras la libertad que alcanzó el presunto asesino del activista indígena y defensor de los derechos humanos en la sierra Tarahumara, Juan Ontiveros, ultimado en febrero del 2017.

    Está tan urgido de buenas cosas para su maltrecho gobierno, que ha venido dando tumbo tras tumbo, que Corral Jurado, el pasado miércoles, cuando se enteró del arresto del asesino material de Ontiveros, andaba como niño con juguete nuevo, citó a la prensa para festinar semejante éxito por parte de sus subordinados que tiene en la Fiscalía; Peniche y Aparicio.

          Casi unos “héroes”, pero con pies de barro.

         Fue justamente el día que hizo una gira por San Francisco de Conchos, andaba tan de buen humor que accedió en acompañar a los reporteros que cubren la fuente en la camioneta de la prensa. Para demostrarles “lo mucho que los quiere”. Lo mucho que se identifica con la raza, recordando sus tiempos de editorialista, que no de periodista o reportero en la fronteriza, Ciudad Juárez.

          Entre toda su verborrea, alcanzó a decir que “Chihuahua era un ejemplo a nivel nacional”. Desde luego, ya les había echado porras a Peniche y Aparicio “sus operadores sucios“ para todo lo que tiene que ver con la maña. Inamovibles, e intocables los dos.   

          Pero, pero la juez, que lleva el asunto en cuestión, le dio la liberación a Rosalío Jurado, el presunto asesino material del activista de los derechos humanos, Juan Ontiveros Ramos, ex comisario de policía de la comunidad de Choreachi, del municipio de Guadalupe y Calvo, quien habría sido privado de su libertad primero y luego inmolado en febrero del 2017.

           Días más tarde, sería encontrado muerto.

Javier Corral Jurado

       Quería irse Corral de vacaciones de Semana Santa a su casa de playa en Mazatlán, con una medalla de oro, y para su desgracia, se llevará una de latón, porqué su gente que cobra en la Fiscalía, pero muy bien, nomás no dan el ancho, y lo grave es que lo ponen en ridículo, una y otra vez.

       No tienen la culpa ellos dos, sino quien los hace compadres…y ellos felices, “sacrificándose por sus conciudadanos, que no paisanos, porqué Peniche es chilango y Aparicio es sureño.

      No es el único caso, son muchos. Más los que se acumulen en lo que queda a la administración corralista, que un día sí y otro también, ya no solo le llueve, sino le graniza por doquier, pero feo. Pero no me cansaré de repetirlo:  a Javier Corral ya no hay chile que le raspe, todo se le resbala…...

POSDATA…

Lo que son las cosas, al “súper delegado” de Morena en Chihuahua, Juan Carlos Loera de la Rosa, alias, El Bienamado, le encanta tomarse gráficas en Instagram y en Facebook, lo mismo con empresarios pudientes como Rafael Espino de la Peña, “Falo” que con políticos dinosauricos, como el titular de la CFE, Manuel Bartlet Díaz, o con Gabriel García, el jefe de todos los delegados federales a nivel nacional, o bien con César Yáñez, el de la tan cacaraqueada boda fifís. Loera de la Rosa, cree que con esa estrategia mediática, los exigentes electores de Chihuahua, se van a impresionar y lo van a elegir de forma unánime como el candidato a gobernador más viable para el 2021 por MORENA, como si dichos personajes fueran a mover las masas para que llegado el momento de las definiciones, EL sea el Ungido por las huestes de dicho partido, y que estas hagan el resto; es decir aplastar a los otros candidatos del PAN y lo que queda del PRI. Lo cierto es que no ha podido superar que su archienemigo, el senador, Cruz Pérez Cuéllar haya sido destapado el pasado 26 de enero en la Quinta Victoria, en la fiesta de su cumpleaños número 50, por el líder de la Cámara de Senadores, el zacatecano, Ricardo Monreal Ávila.

    Quien palabras más, palabras menos, dijo a los más de mil 200 asistentes a esa fiesta, “hace 23 años, así como se ve hoy Cruz, así, me veía yo, fuerte y seguro de que sería gobernador de mi tierra, Zacatecas. Pero no por el PRI, sino por otro signo partidista. Lo cierto es que, Loera de la Rosa, cree que la bendición la recibirá de AMLO…

Juan Carlos Loera de la Rosa

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