Fecha: 21-08-17

*Cesar Duarte; trofeo de guerra en el 2018 de EPN.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

CESAR DUARTE JAQUEZ

                 

                 Prólogo: Una grande disculpa a mis cuatro lectores que me habían distinguido siempre con su preferencia. En estos casi 5 meses que dejamos de escribir contrapoder y torre mayor, nos dimos a la tarea de recopilar datos, fotos, información, sobre un libro que estamos escribiendo en torno a un personaje impresentable que se pasó la ley por el arco del triunfo en el sexenio pasado, sin dejar fuera del guion por supuesto a muchos de sus compinches. Ojalá el Altísimo nos de las agallas y el talento para que este reportaje gigante vea la luz en fecha próxima y sea del gusto de los que me han distinguido con su amistad, pero sobre de su lectura.

ENRIQUE PENA NIETO

                 Han transcurrido casi once meses de que dejó el poder en Chihuahua, César Duarte Jáquez, y este corrupto personero de la política sigue gozando de una libertad, que a todas luces no se merece, de acuerdo al sentir del imaginario pensante y crítico de la vasta entidad norteña.

                 Ya dos priistas de la “nueva generación” como los calificó en su momento su patrocinador, Enrique Peña Nieto, como lo fueron, los ex gobernadores de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge, de Quintana Roo, yacen en prisión. Uno en tierras mexicanas y el otro, en los lares de Roberto “manos de piedra” Durán, Panamá, mientras que el ex mandatario de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, se ha salvado de quedar entambado en algún centro penitenciario de este país.

                  El ex mandatario de Chihuahua, quien transitó los caminos sin ley durante el pasado sexenio, sembrando a su paso trastupijes, latrocinios, atracos, por donde quería y por donde pasaba, el mismo que dejó las arcas de la Hacienda estatal en bancarrota, ha corrido con una enorme suerte de que todavía hasta esta fecha, no ha pisado la cárcel.

                 Javier Corral Jurado, su sucesor, antes de que fuera candidato, en su calidad de senador de la República, ya como abanderado del PAN al gobierno de Chihuahua, y ya investido en su calidad de titular indiscutible del poder Ejecutivo en el estado de Chihuahua, no ha cesado en su retórica de prometer que llevaría ante la justicia a su antecesor, quien de todos es sabido se burló de la ley, hizo alianzas inconfesables con el crimen organizado, a cambio de millones de dólares, impuso a su amplia parentela a vivir a lo grande de la nómina estatal, por citar sólo algunas de sus múltiples tropelías en contra del erario público, y obvio en contra de los chihuahuenses, quienes nunca se imaginaron que cuando le dieron su voto en Julio del 2010, le estaban otorgando un poder para robar a lo grande.

                        Con Duarte Jáquez, “el año de Hidalgo” como pasaba con todos los gobernadores no sólo de Chihuahua, sino en todo el país, en el último año de su mandato constitucional, se transformó en el “sexenio de Hidalgo”. Y ¡a darle! Que también sus principales testaferros le entraron con regular alegría al negocio de “los moches”. De los negocios millonarios.

JAVIER CORRAL JURADO

                            Refería yo, líneas arriba que, el gobernador Javier Corral, si por algo la ciudadanía le otorgó el voto mayoritario, sobre todo los tricolores, antes que los mismos panistas, fue porqué nunca le quitó el guante de encima al ballezano, siempre le gritó toda clase de calificativos, y no se merecía menos el hampón, quien traía charola de “servidor público”. El ahora inquilino del palacio de gobierno, fue el candidato anti- sistema que le cayó bien al potencial elector, más allá de su color partidista, y de su status social, y que el día de los comicios recogió lo que había sembrado, no sólo en su periplo partidista, sino desde la tribuna del Senado de la República, votos, y más votos, que nunca se hubiera imaginado, mucho menos después de que Ricardo Anaya lo había vapuleado en la lucha por alcanzar la presidencia nacional del CEN del PAN.

                                 En pocos meses le cambio la suerte. Se alinearon las estrellas. Ganó la gubernatura. La azarosa derrota se trastocó en un triunfo que ya se le había negado.

                                El gobernador panista, sabía lo que le esperaba, una vez ungido al frente de la Primera Magistratura de Chihuahua. No se iba a encontrar con nada bueno.

                               Corrupción, podredumbre, cloaca, en todo el aparato estatal, en el Congreso del Estado, en el Supremo Tribunal de Justicia.

                               César Duarte, fue a simple vista, antítesis del indio de Guelatao, Benito Pablo Juárez García. La justa medianía que predicaba el Benemérito de las Américas y que cumplía a carta cabal el oaxaqueño, el ballezano desde luego que se pitorreó de dicha filosofía. La pisoteó cientos de veces. Sin duda.

                             Las empresas “fantasma” fueron una fuente inagotable de millones de pesos para él y sus principales escuderos, algunos de ellos, ya a Dios gracias en la cárcel, como el ex edil, Javier Garfio Pacheco, Gerardo Villegas, Antonio Tarín, Ricardo Yáñez, Jesús Manuel Esparza, entre otros, pero y César Duarte, ¿cuándo? Se preguntan miles.

                            No son pocos los que me han preguntado;

                    -Tony, cuando crees que capturen a Duarte, si es que lo detienen?

                   Mi respuesta a esa pregunta, ha sido muy sencilla. Les he dicho mi hipótesis de manera por demás sencilla:

                  Sin andarme con rodeos, les he dicho, que en mi humilde opinión el ex gobernador de Chihuahua, será encarcelado no en lo que resta de este año 2017, sino a principios del 2018, cuando los aromas a pirotecnia electoral, estén en total ebullición, y no será la Fiscalía Estatal, que encabeza Peniche, quien lo detenga, sino la Interpol, que como es obvio se lo entregara a la PGR, como ocurrió con Tomás Yarrington, lo mismo que con Javier Duarte y desde luego con Roberto Borge, y su aprehensión, será presumida, por el propio Enrique Peña Nieto como un trofeo de guerra, sobre todo cuando el PRI, está en el tercer lugar de todas las encuestas y le urge que en los tiempos que corren de decirle a los mexicanos que ellos si “combaten la corrupción”, y que no le darán cobijo a la impunidad, pero por desgracia, no ven la de la Casa Blanca,  ni la de los millonarios sobornos de Odebrecht, pero si la de los gobernadores pillos que en su momento apadrinó el marido de La Gaviota.

            Por el momento el gobierno, el régimen de EPN, ya tiene detenidos a dos de sus” hijos predilectos”. Con estos dos pillos tiene para que la opinión pública se de vuelo en contra de estos putrefactos pillos en lo que resta del año. En el 2018, el PRI, Peña Nieto y quien resulte candidato de este instituto político, tendrán que utilizar como punch sparring muy probablemente lo que quede de Duarte Jáquez, exhibiéndolo como lo que es. Un delincuente de cuello blanco, con Doctorado Honoris Causa. Si ya obtuvo una licenciatura en la Universidad del Valle de México, porqué en el bajo mundo no podría obtener una distinción que lo acompañe por el resto de su vida. Pero en la cárcel.

            Para los priistas la aprehensión de César Duarte, será el tiro de gracia para la exigua credibilidad de la que disfrutan los tricolores, que andan ahora por la calle de la amargura, porqué no hubo uno solo que le gritara sus verdades. Hoy la orfandad los persigue, tomada de la mano con la inopia.

           La captura de Duarte, paradójicamente será la coyuntura que podría salvar a su acérrimo detractor, Javier Corral de la debacle electoral, porqué hay que decirlo con todas sus letras, el ahora gobernador anda perdido, la soberbia lo trae mareado. Ya hasta agrede a la prensa.

           Falta poco más de un mes y medio para que rinda su primer informe, y la vox populi, se pregunta, ¿pero ¿qué va a informar?

           No hay obra pública, porqué no hay recursos económicos, la inseguridad va para arriba, la violencia se enseñorea de nuestra “patria chica” por desgracia una vez más.

           Confrontado con los periodistas, a los que no baja de chayoteros, a lo mejor yo estoy en esa lista. -Me vale-, salvo, claro está, sus amigos en la Coordinación de Comunicación Social, que de buenos reporteros ya se convirtieron en boletineros, que disparan sin cesar comunicados sin ton ni son, que pocos, muy pocos toman en cuenta.

             La lupa social ya no quiere charalitos duartistas en la prisión, sino al capo de capos, de nombre César Duarte, que solo ha estado en la narrativa de Corral Jurado, pero no en la cárcel, como prometió hasta el hartazgo el hoy huésped del palacio de gobierno. Hechos, hechos, reclaman los chihuahuenses bien nacidos, no los pillos de los que se hizo acompañar el ballezano.

    El cónclave de Javier Corral- Omar Bazán, fue para bajarle algunos decibeles a la confrontación que se ha tenido en contra del ex gobernador y muchos de sus cómplices que siguen en la mira... Esta tregua, le puedo asegurar va durar hasta que empiecen las campañas electorales del 2018, cuando es un hecho se van a dar con todo.

   Eso significa, continuar el embate contra Duarte y sus personeros que andan con amparo bajo el brazo, pero que quieren tener el poder para gozar de lo que disfrutaron el sexenio pasado:

    Impunidad. Nada más, pero nada menos.

PODATA.

Muchos dan por un hecho que el ex gobernador, José Reyes Baeza, será con toda seguridad el candidato a Senador por la primera fórmula. El actual director del ISSSTE, ha estado en Chihuahua una y otra vez, con un perfil por demás bajo. No le quiere hacer sombra al remedo de dirigente estatal que tienen en el PRI estatal, Omar Bazán, quien fue parte de la negociación para que se quedara en dicho espacio, y a Reyes en la senaduría. Pero no son pocos los que le aseguran que vaya a ganar las elecciones de calle, pues no se le recuerda como un buen gobernador. La violencia lo acompañó todo el sexenio. Fue rebasado por el crimen organizado. Basta y sobra como terminaron la ex procuradora, Patricia González, y sus familiares de apellido Jagou. El ex mandatario de Chihuahua, Fernando Baeza, su tío se declaraba imbatible y terminó mordiendo el polvo. ¿No le ocurrirá a Reyes lo mismo? Las circunstancias de hoy no son las mismas a las que imperaban en el 2004. Y menos cuando el PRI anda dando lastima, ya no digamos en el contexto nacional, sino en el estatal, da vergüenza como los dejó hecho pedazos CD, y Reyes Baeza nunca le brincó para decirle sus verdades, le van a reclamar muchos priistas cuando ande en campaña.

JOSE REYES BAEZA TERRAZAS

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