Fecha: 21-03-18

 

*Maru Campos, víctima de la guerra de lodo.

*Alejandro Domínguez, ve la paja en el ojo…..

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

MARU CAMPOS

                                           La primera alcaldesa que registra la historia de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, de quien hay que decirlo con todas sus letras, ha hecho un papel más que digno, sobresaliente en este casi año y medio que lleva al frente de la presidencia municipal.

                                          Ni quién lo ponga en tela de duda. Eso la ha convertido en blanco de ataques, porqué la ven fuerte, sólida, y con un futuro encomiable para lo que venga.

                                          Obvio, que sus adversarios políticos no quieren ver la realidad. Que por otro lado, pinta ominosa, lúgubre para los abanderados del tricolor, que ven en la presidencia municipal un bastión de poder, que perdieron de manera escandalosa, así como muchas otras alcaldías, diputaciones y desde luego, la misma gubernatura de Chihuahua en los comicios del 2016, por los innumerables latrocinios y actos de trapacería que cometió por doquier, el innombrable, ex mandatario de Chihuahua, César Duarte, hoy prófugo de la justicia.

ALEJANDRO DOMINGUEZ

                                          El candidato a la alcaldía de la capital del estado, por el PRI, Alejandro Domínguez, quien es diputado federal por obra y gracia de su jefe político y mecenas, César Duarte, el mismo putrefacto personaje que lo ungió al inicio del pasado sexenio, diputado local, luego, presidente del PRI estatal, y para que el “cabeza de dado” se percatara lo mucho que lo quería el ballezano, lo llevó de la mano a San Lázaro, haciéndolo legislador federal, y hasta jefe de la bancada tricolor, de los diputados federales.

                                             Lo anterior, lo acotamos solo para refrescarle la flaca memoria a Domínguez, de que en el sexenio pasado fue un personaje por demás querido y protegido  del ballezano, que hoy anda a salto de mata, por los innumerables delitos que cometió en el ejercicio del poder.

                                            Que sus correligionarios nunca le cuestionaron. No obstante que era un murmullo generalizado. Un secreto a voces.

                                             El ahora diputado federal del PRI, abanderado de ese instituto político para buscar la alcaldía de la capital del estado lamentablemente recurre a la descalificación, a la denostación, en un desplegado periodístico, de una mujer, de una dama que se la ha rifado, y que está por demás posicionada ante los exigentes y críticos electores para repetir al frente de La Comuna en los comicios del 1 de julio del 2018, cuando sus detractores, sobre todo varones- en una tierra por demás machista-, esperaban que Campos Galván, a estas alturas buscará otro encargo de elección popular, o de plano, se retirara de la función pública. A su casa pues.

                                              En el libelo-, Domínguez- quien por cierto- entró como un candidato literalmente de relleno, porque el mejor prospecto, que habían destapado, al pillo de Patricio Martínez,  solo le duró el gusto de ser precandidato escasos dos días, porque de plano, tiró la toalla, ante el desolador panorama que presintió para la marca “PRI” en las elecciones federales de la primera semana de julio-, hace acusaciones en las que no presenta prueba alguna, más que sus dichos.

                                          Pero lo peor, es que lo hace a toro pasado.

                                          Porqué no hizo tales señalamientos en su tiempo, cuando él era diputado local, y la hoy alcaldesa, también lo era.

                                          Si, en su momento tuvo evidencias de lo que hoy despotrica, ¿porque no actuó en consecuencia? Dice un refrán entre los abogados; que quien acusa, debe probar lo que dice,”

                                         Si, Domínguez tenía toda la protección y los afectos de su mecenas, César Duarte, ¿porqué no tuvo los arrestos para exhibir a su homóloga en el Congreso del Estado?

                                        ¿Acaso le tuvo miedo a la furia del ballezano, que -en el sexenio pasado lo llevó de la mano- desde el poder legislativo local, para luego ungirlo “líder” del tricolor estatal, para que antes de que concluyera el  peor sexenio que hemos tenido los chihuahuenses, lo  dejará instalado en San Lázaro.  

ROSARIO ROBLES

                                       Alejandro Domínguez, un incondicional del duartismo, busca notoriedad en los medios de comunicación, pretende elevar su rating a como dé lugar, así sea mediante guerras de lodo contra la alcaldesa, que busca reelegirse para un segundo periodo, de manera más que legitima, y desde luego, comprensible.

                                      Lo que no pocos se preguntan, es ¿porque hasta ahora le salen los espolones al candidato del PRI a la presidencia municipal de Chihuahua?

                                       ¿Querrá congraciarse con el gobernador, Javier Corral, pretendiendo “exhibir” a Campos Galván, bajo el falaz argumento de que “no la quiere”? Y que con estas guerras mediáticas, podrá hacer que el imaginario pensante, el día que hablen las urnas, lo haga en contra de la segura candidata del PAN a la alcaldía de la capital del estado.

                                         La misma mujer de carne y hueso, que es altamente probable, le de una soberana paliza y lo ponga en su lugar, y de paso le quite lo lenguaraz, lo boquiflojo.

                                         Alejandro Domínguez, un esbirro de César Duarte, debería de privilegiar las propuestas, antes que los ataques contra una contendiente mujer, que debe ser tratada con mayor respeto. Sí, con críticas, con señalamientos pero cuidando las formas.

                                           Las rudezas innesarias, no son la alternativa para derrotar a una contrincante, que desde luego, ha cometido errores en el cumplimiento de su mandato, indudablemente.

                                           Sin embargo, debe de prevalecer el juego limpio. Darle paso, a las propuestas. Es penoso que todavía no empiezan las campañas y ya algunos enseñan los dientes, sobre todo, los que no tienen la altura de miras, la inteligencia para ganarse las voluntades, para sumar votos.

                                           Bien le gritó en su cara, la ex diputada local del PRI, Teporaka Romero, que era un tipo MISOGINO. Un machista pues. Y nunca le respondió.

                                         Alejandro Domínguez, debe aprender que “calladito se ve mejor”.

                                        Sino lo entiende así, podríamos resumir que “lo que natura no da, Salamanca no lo compra”…

                                        ¿Y como traerá la conciencia, Alejandro Domínguez? Porqué a su paso por el PRI estatal, hizo chilar y huerta con todo lo que se topó a su paso y no dejó nada, aprovechándose del tiradero que dejó su angel de la guarda, César Duarte,  como lo dijimos en nuestra pasada columna.

POSDATA.

En una jugada política de varias bandas que muchos le adjudican al candidato del PRI, José Antonio Meade, en las listas de los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados, por la vía plurinominal, ni la titular de la Sedatu, Rosario Robles, ni el secretario de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, no aparecieron ambos funcionarios por demás señalados en muchos escándalos de corrupción, protegidos hasta decir “basta” por el huésped de Los Pinos.

GERARDO RUIZ ESPARZA

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