Fecha: 20-11-16

*Blandina, Jáquez Medina, la madre que nunca le mereció unas palabras del indiciado, César Duarte.

*Jesús Esparza Flores, en su putrefacta gestión, ha

  cesado más de 150 empleados.

*Un chapo, Jesús Leyzaola Pérez, contra un liniero, Jorge

  González Nicolás, ¡Agárrense pleito en puerta!

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

CESAR HORACIO DUARTE JAQUEZ

El ex gobernador de Chihuahua, César Horacio Duarte, si en algo “se distinguió” además de su refinada afición por atracar el erario público con una voracidad nunca antes vista, así como de rodearse de sus efebos favoritos, para  satisfacer sus “apetitos eróticos  y sexuales” y de paso, demostrarles a propios y extraños que “el poder era para poder y no para no poder” en el sexenio pasado, fue que ni en sus tiempos de campaña, ni en el ejercicio de su mandato constitucional, nunca tuvo unas palabras de gratitud  para la autora de sus días:

Me refiero a la extinta, Blandina Jáquez, la mujer, la esposa, la madre que parió a cinco hijos del sexo masculino, que procreó con Crescenciano Duarte, apodado Chano, el padre del mandatario estatal, el marido golpeador que un día si y otro también dejaba como “santocristo” a “Doña Dina” como la llamaban sus más cercanos amigos a la progenitora del ex inquilino del palacio de gobierno.

Por lo menos a diez personas que considero serias en sus respectivas actividades profesionales,  de buen nivel, entre ellos, varios colegas periodistas, los cuestioné sí en alguna ocasión escucharon comentarios, palabras, que hubieran salido  del ronco pecho del nativo de Balleza, ya no digamos el 10 de mayo, fecha en que se conmemora, se festeja, se agasaja a todas las madres de familia en México,  sino en cualquiera otra oportunidad, al ser humano más  sagrado que hemos tenido los seres humanos bien nacidos, sino es nuestra madre.

Con todas las virtudes y los defectos que pudieran haber tenido las madres que nos engendraron, que nos dieron el ser, en una sola palabra, que nos dieron la vida.

Que fueron nuestra luz, nuestra guía, nuestro ejemplo de vida. Y todos me respondieron con las mismas palabras:

“Nunca.”

Me di a la tarea de buscar en los medios de comunicación más lambiscones, más zalameros al ex gobernador, como fueron El Heraldo, La Cadena de Los Diarios, las páginas digitales, Tiempo, Omnia, Entre Líneas, La Opción, no se diga Televisa y Tv Azteca, y para mi sorpresa, no encontré, alguna foto, donde apareciera el indiciado, César Duarte, con su madre. Doña Blandina.

Nada, de nada.

De acuerdo a lo que pude indagar o investigar, el ex gobernador de Chihuahua, nunca se tomó el tiempo para dedicarle algunas palabras, a la mujer que lo engendró. Todos sus comentarios fueron para su progenitor, “Chano” Duarte, aquel rechoncho personaje, a quien le cubrían pocos cabellos la cabeza, la que le brillaba como pelota de billar.

Todos los honores, fueron para el monero, quien así como tenía chispa para trazar aquellos monos, que le dieron lustre entre los habitantes de “la capital del Mundo” Hidalgo del Parral, también se distinguió por las severas golpizas que le propinaba a su mujer, Blandina, que terminó por cansarse de “vida de perros” que le daba, Crescenciano, Chano, para los amigos.

Chano, el mismo que para sostener a su familia, vendía botas de medio pelo en el centro de Parral. No vaya usted a creer que botas finas, o de lujo, nada de eso.

Cuentan las lenguas viperinas, que un día, Blandina, cansada de la vida que llevaba la madre de Crescenciano, Sixto, Ricardo y César, optó por abandonar su casa, y buscar mejores derroteros en Ciudad Juárez, donde también radicaban los otros Duarte, los ricos, los de billete, donde para su desgracia, nunca le dieron alojamiento, al contrario, le cerraron las puertas.

Así pues, no tuvo otra alternativa que vivir de lo que dieran en la calle.

De la pepena, de la limosna.

Atrás, había dejado “su casa” a “sus críos”, que nunca volvería a ver, pero también la vida de esclavitud y los tratos humillantes que le diera su marido, “el artista” Chano Duarte.

En las calles de la fronteriza urbe se le veía, recoger lo que pudiera de los botes de basura, ya fuera para comer, o para cubrir su enflaquecida humanidad de las inclemencias del tiempo extremoso que, de siempre ha caracterizado a lo que alguna vez fue Paso del Norte.

Así se las tuvo que ingeniar durante un buen rato, hasta que las enfermedades y las bajas temperaturas de un frío extremo, le cobraron factura y pasó a mejor vida, en las calles, 16 de septiembre y Cinco de Mayo, donde muchos años después, se levantarían las oficinas del comité municipal del PAN.

Hasta la fecha, no se sabe dónde quedaron los restos de la madre del ex gobernador, César Duarte, porqué hasta donde se sabe, los del SEMEFO, quienes la recogieron, la enterraron en “calidad de desconocida”.

¿Será cierto, que fue enterrada en “la fosa común” porqué nadie la reclamó? Si no fue así, ¿dónde estará enterrada para corroborar tal dato?

No podemos decir, mucho menos asegurar que, César Duarte, no tuvo madre.  Si la tuvo, por qué no lo parió una hiena, o una víbora, o un metrosexual que se haya salido del clóset.

Lo que ocurrió, es que el ex gobernador de Chihuahua, nunca conoció las palabras, moralidad, la ética, los principios, o los valores, porqué estos se los pasó por el arco del triunfo. Era un putrefacto personaje de doble moral.

Que, además, lo distinguieron, la megalomanía, la egolatría y lo mitómano.

Y su reputado gusto, por los mancebos... Más, si estos los podía pagar con el presupuesto del gobierno. Sino que me desmientan, “el magistrado”, el frustrado aspirante a edil de Cuauhtémoc, Jorge Abraham Ramírez Alvidrez y el tricolor, Cristopher James Barousse.  

Se me olvidaban los extintos, El Divo de Juárez, el michoacano, Juan Gabriel, y el parralense, Gabriel Villanueva Jurado.

Ya se dio cuenta usted querido leyente, que el nombre Gabriel, era de los predilectos del indiciado, César Duarte.......Y no se diga robar a manos llenas….

EN CORTO... EN CORTO… EN CORTO... EN. CORTO... EN CORTO...

JESUS ESPARZA FLORES

La semana que acaba de terminar publiqué en este espacio, que el Auditor Superior del Estado, el nefasto parralense, Jesús Esparza Flores, había cesado de su puesto a cinco auditores que simple y llanamente no eran de sus confianzas, los sentía como “informantes” de todo lo que ahí ocurría. Mientras a unos los trataba con la punta del zapato, a otros, sus incondicionales, les daba todo tipo de atenciones, así fuera pagándoles la entrada a clubes exclusivos como El San Francisco Country Club, donde les brindan todo clase de privilegios, como el uso del gimnasio, los jacuzzy, el uso de la alberca con clima artificial, no se diga del restaurante y bar, todo con el presupuesto de la Auditoría, que desde luego no es legal, pero Esparza Flores, se da esos lujos con el poder de su puesto. Déjeme decirle que, desde el 10 de enero del 2012, fecha en que entró como tal, Jesús Esparza, a los cinco auditores que corrió hace una semana, deben sumarse por lo menos otros 150 empleados que han corrido con la misma suerte. Sus lemas de “gobierno abierto, gobierno transparente” son pura demagogia barata, que nadie se cree. Si algo ha “distinguido” a esta rata peluda de dos patas, es la podredumbre, la corrupción que huele por doquier. Por cierto, me han dicho, que Jesús Esparza Flores, anda presumiendo que “ya amarró su encargo por otros cinco años” porqué según el, así se lo dijeron, tanto, el coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado, Miguel Latorre y el mismísimo gobernador, Javier Corral.

JORGE GONZALEZ NICOLAS

¿Les habrá vendido espejitos, los habrá enganchado con el argumento de que tiene información que compromete al ex gobernador y sus principales cómplices?

¿Acaso, Jesús Esparza Flores, no es uno de ellos?

POSDATA.

La llegada de Jesús Leyzaola Pérez, ex jefe de la policía de Ciudad Juárez, en los tiempos del hampón, Héctor Murguía, como “asesor” en materia de seguridad al gobernador, Javier Corral, levantó muchas lecturas. Una de ellas, es que el ex militar retirado quien sufrió un atentado que casi le cuesta la vida, conoce, sabe cómo opera el monstruo de mil cabezas, llamado, crimen organizado, ya no digamos en Ciudad Juárez, sino en toda la vasta entidad. Su sorpresiva incursión en el equipo corralista, le mandó un mensaje directo al edil de Ciudad Juárez, Armando Cabada Alvidrez, pero sobre todo al ex fiscal, Jorge González Nicolás, quien funge como jefe de la policía local, junto con su lugarteniente, Pablo Rocha. A simple vista, pudiera decir yo, que en una esquina estará un Chapo, o sea, Leyzaola Pérez, contra un liniero, y éste sería, el voluminoso, Jorge González Nicolás. Ya verá usted los atorones que se van a dar. Al tiempo… Leyzaola Pérez, es un redomado pillo, que sabe su negocio, pero que además necesitaba una charola que lo protegiera de sus enemigos que hizo con su socio, El Teto Murguía, porque, así como se hicieron de muchos enemigos malandros, también supieron sacarle provecho al encargo, con muchos, pero muchos billetes, y verdes. Un santo no es Leyzaola Pérez. Mucho menos, el lenguaraz ex edil de Juárez.

JESUS LEYZAOLA PEREZ

                                           

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