Fecha: 19-10-16

*Secuestrado por duartistas, Enrique Ochoa, pasa con más pena que brillo su gira a Chihuahua.

*Ningun cuestionamiento para César Duarte.

*Se llevan aplausómetro, Patricio y La Merodio.

*Leonel, cuestiona a Dowell delante del líder tricolor.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

ENRIQUE OCHOA REZA

Lamentable, patética, la gira relámpago que efectuó este domingo pasado, el jerarca nacional del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, pues además de llegar con varias horas de retraso al evento central, no hizo ni una sola critica o cuestionamiento a la administración pasada del ballezano, César Duarte, no obstante que el gobierno estatal, está quebrado, con una deuda monstruosa, que supera los 50 mil millones de pesos, pero que además se perdió por la podredumbre y  la grotesca corrupción del ex gobernador y sus principales colaboradores, que como si no hubieran hecho un obra excelsa en el sexenio pasado, se dieron el gusto  muy sutilmente de “secuestrar” al ex titular de la CFE y obligarlo a que  hicieran uso de la palabra, solo “duartistas” como, Guillermo Dowell, Enrique Rascón, y Rosa Isela Gaytán, personajes por demás ligados al exmandatario estatal, y a Cristopher James Barousse, quien anda como si fuera el secretario particular de Ochoa Reza-

Aquí entre nos, se presume, se rumoró, mejor dicho, fue un secreto a voces, que James Barousse, fue uno de los presuntos efebos consentidos del ballezano, sin olvidar a muchos otros, que luego le iré dando a conocer. Ojalá y no se vaya a ofender allá en el cielo, El Divo de Juárez, Juan Gabriel. La verdad no peca, pero incomoda.

Con una evidente desorganización, el evento denominado, “Reunión con la clase política y la militancia“ que estaba programado para iniciar sus trabajos a la una de la tarde, y que desde luego, había sido organizado por lo que queda de la dirigencia estatal que todavía encabeza, Guillermo Dowell, y Liz Aguilera, dos incondicionales escuderos del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, fue un rotundo fracaso por lo que ahí se vio y, si usted me apura, por lo que se dijo, por lo que no se dijo, o se omitió.

A los priistas, se les citó desde las diez de la mañana en las oficinas del partidazo en pleno corazón de la colonia Dale, que fueron por mucho tiempo, las instalaciones de la CNC-  donde pernoctó durante muchas noches, cuando vivía en la vil chilla, el ahora ex gobernador, César Duarte, muchos años antes de que se dedicará a la venta de autos y droga en el interior de los mismos, en la fronteriza, Ciudad Juárez-,

Ciertamente, muchos correligionarios de ese instituto político, así lo hicieron, acudieron fieles a su militancia y a su institucionalidad, creyendo ingenuamente que escucharían un discurso esperanzador, con autocrítica, provisto de sabiduría, con sustancia e inteligencia del pastor tricolor.

Pero para su desgracia, muy pronto se dieron cuenta que los habían engañado, pues, el michoacano, Enrique Ochoa, llegó al filo de las dos y media de la tarde. Es decir, cuatro horas y media después de lo programado. Claro está, que más de la mitad  de los priistas ahí reunidos, habían optado por retirarse con la finalidad de atender sus asuntos estrictamente familiares, propios de un día domingo.

ENRIQUE SERRANO ESCOBAR

Desde que llegó procedente de la Ciudad de México, fue recibido por el frustrado  ex candidato a gobernador, Enrique Serrano Escobar, y obvio, por el alicaído, líder del PRI estatal, Guillermo Dowell, así como por su lugarteniente, Liz Aguilera.

Para su desgracia, nunca se imaginaron, ambos personajes, que, Lionel “El Coco” Reyes Castro, uno de los cerebros electorales del PRI durante más de 30 años, los recibiría, de frente, para “presentar sus cartas credenciales” a Ochoa Reza, y cuestionar frente a él, a Dowell y Aguilera, quienes días atrás lo habían echado de sus oficinas que ocupaba en el CDE, sin correrle la más mínima cortesía. Simple y llanamente, atendiendo instrucciones del ex gobernador, César Duarte, lo corrieron. Lo pusieron en la calle. Sin saber que pronto se la pagarían.

Demasiado pronto y en domingo.

Ahí, custodiado por Dowell, “El Coco” se le presentó. Sin que lo presentarán, Reyes Castro, de forma respetuosa, pero firme, le describió quien era. Le dijo que desde 1991 habría colaborado en tareas propias del PRI. Entre otras cosas, le hizo saber que había trabajado para 4 presidentes del CEN del PRI, y para 14 del CDE en Chihuahua.

Sin andarse por las ramas, directo, le dijo que el más inepto de todos ellos, era justamente, Guillermo Dowell, en toda la historia del PRI, quien obedeció ciegamente las instrucciones del ex gobernador, César Duarte. Le dijo, además, que por culpa del ex gobernador, los priista habían tenido que entregar 4 diputaciones plurinominales a otros partidos políticos. A la peor derrota que hubieran sufrido los del PRI en los últimos 30 años.

Dowell, aguantó a bayoneta calada los duros comentarios de su feroz detractor., Lionel Reyes Castro. Los ojos del líder estatal del tricolor, despedían chispas. Si hubieran sido puñales, lo mas seguro es que habrían caído fulminado a las primeras de cambio, “El Coco”. El desencuentro entre Reyes Castro y Dowell, no pasó tal vez de los 10 minutos, pero la tensión entre ambos se podía tocar. Ochoa Reza, custodiado por varios de sus seguidores, solo observaban y escuchaban las duras imputaciones de Lionel, quien se estaba vengando de lo que le había hecho, Dowell,  quien lo habían corrido a la calle, sin tener la más mínima consideración o educación.

Ahí no pararon las críticas a Dowell, pues cuando hizo uso de la palabra, Dowell, Reyes Castro desde su asiento, lo menos que le gritó fue dos veces “mentiroso” y “corrupto”. Algunos que vieron y escucharon tales epítetos, como el caso del ex diputado federal, Pablo Israel Esparza, no hallaban que hacer; si salirse del salón, o cambiarse del lugar.

Por fortuna, la sangre no llegó al río. “El Coco” había seguido el viejo y sabio consejo de que “la venganza es un plato que se debe servir bien frío”. Y lo logró.

Desde muy temprano, se dieron cita, varios de los ex funcionarios del gabinete duartista, entre los que destacaron, el ex secretario de Gobierno, Mario Trevizo, la titular de Desarrollo Urbano, Nieves Aurora Maloof Arzola, su antecesor en la misma dependencia, Maurilio Ochoa Millán; el ex secretario de Economía, Manuel Enrique Russek Valles; el putrefacto, Lionel De la Rosa Carrera, así como su vástago heterosexual, Rodrigo de la Rosa. Obviamente, directores de muchas de las dependencias de la pasada administración ahí estaban también de “orejas” para saber que se diría de su ex jefe, César Duarte, quien por fortuna no se paró ahí.

Sería el colmo que el artífice de la peor debacle de los priistas en la historia de Chihuahua, se hubiera presentado en ese evento. Ya con Enrique Serrano y sus principales corifeos era más que suficiente el suplicio, para muchos tricolores que, para su suerte no pertenecieron a este estigmatizado grupo.

A la hora de las presentaciones, de los ahí presentes, quien se llevó los más fuertes aplausos, a todas luces, fue el ex gobernador y ahora senador, Patricio Martínez. Luego, el tristemente célebre ex candidato a gobernador, Enrique Serrano, quien rodeado por sus huestes, en el colmo de su desfachatez, cuando lo nombraron, se le ocurrió subirse a una silla, y levantar los brazos a los que aplaudían, como si fuera un triunfador del pasado 5 de junio. Aunque la realidad era otra.

La senadora, Lilia Merodio, quien traía su porra, fue después de Patricio y Serrano, la mejor ovacionada. Pobrecita, su colega, Graciela Ortiz, quien apenas, alcanzó a escuchar algunos dos aplausos que le brindaron sus escasos simpatizantes. Trascendió más por el exceso de kilos que luce en su humanidad, mejor dicho en el estómago, que porqué la quiera mucho  “su pueblo”. Ni las cirugías que le se notan en su rostro, la hacen verse más amable y accesible. Le brota la soberbia y el escurre tanta mugre.

CRISTOPHER JAMES BAROUSSE

Lo lamentable, y ofensivo para los priistas pensantes quienes con toda seguridad esperaban un discurso que pusiera el acento en la corrupción de Duarte, y que le pusiera nombres y apellidos a los responsables del rotundo revés electoral, detalle que no ocurriría, pues, como si los duartistas hubieran realizado una magna obra en los comicios del 5 de junio, solo hicieron uso de la dialéctica, puros duartistas, como Enrique Rascón, de la Red de Jóvenes, que encabeza, Cristopher James Barousse, y para acabarla de amolar, Rosa Isela Gaytán, quien fue la directora jurídica de la Secretaria de Salud, que encabezó el hampón más intocable del régimen pasado, Pedro Hernández Flores. En su discurso- por más de media hora- esta dama, habló de “poner alto” a la impunidad y a la corrupción. Como luego se dice: “el burro hablando de orejas”. Esta mujer tiene en su contra fuertes acusaciones de realizar depósitos en Estados Unidos a favor del ex titular de Salud, con dinero mal habido. ¿De las arcas estatales o del crimen?

ROSA ISELA GAYTAN
PEDRO HERNANDEZ FLORES

Ya cuando hizo uso de la palestra, Ochoa Reza, ya la gente no aguantaba “el baño sauna” que estaban dándose por la falta del aire acondicionado que, en tiempos electorales parecía una congeladora. Que tan mal informado, o fuera de foco, debe de andar, Ochoa Reza, que cuando les dijo a los priistas que “dentro de 6 años recuperarían la gubernatura, no faltó un improvisado, que le gritaría que “no son 6 años, sino 5” lo que motivó las risas de muchos. Un colega periodista en corto, me dijo:

“Que diferencia entre este tipo y su antecesor, Manlio Fabio Beltrones;  hasta en la forma de vestir, este mono deja mucho que desear, pues este parece “Clavillazo” o más bien, “Resortes” en lo que coincidieron los 4 oradores fue en criticar el nuevo gobierno del panista, Javier Corral, no obstante que apenas lleva 15 días en el ejercicio del poder. Todos se le fueron a la yugular, como si el mandatario estatal entrante tuviera alguna responsabilidad en el quebranto de las finanzas, o en la enorme corrupción que brotaba a raudales en el sexenio pasado, y que hoy sin ningún encubrimiento ha empezado a salir con toda su magnitud. Porqué ya no tiene a los medios de comunicación controlados.

Vieron como luego se dice, “la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio”

Lo cierto, es que bajo el liderazgo de Enrique Ochoa, no se ve que el tricolor llegue a feliz puerto en las próximas contiendas electorales. Lo único sobrealimente que dijo, fue que se llevaría a Serrano Escobar al CEN del PRI, para realizar tareas de tipo partidista. Lo que fue interpretado como un respiro y un mensaje de luz y esperanza para los priistas que no pertenecen al feudo de Duarte Jáquez y que ya no soportan los fétidos olores que despide ese grupo.

POSDATA.

Al PRI le urge, que pronto alguien con liderazgo y autoridad moral y política, tome las riendas del Comité Directivo Estatal. De lo contrario, mal la seguirán pasando los tricolores. ¿Será por eso que muchos tricolores ya figuran en listas de MORENA?

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