Fecha: 19-09-18

*Los posibles escenarios del 2021.

 ¿Quien será el candidato de Corral que intentará descarrilar a Maru?

*Cruz Pérez Cuéllar, como el Ave Fénix….

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

JAVIER CORRAL

              Ya han transcurrido dos meses y medio después de las elecciones presidenciales del primero de julio, con los resultados ya por todos  conocidos, que desde luego, dejaron en el imaginario colectivo mensajes o lecturas por demás interesantes e inequívocas.

                               Tanto en el contexto nacional, como en el espectro político estatal.

                              Una primera lectura es que todos los que fueron abanderados con la marca del actual gobernador, Javier El Talegas, Corral, perdieron en su gran mayoría, salvo el caso concreto del ex síndico, ahora diputado federal, Miguel Riggs Baeza, por el sexto distrito con cabecera en Chihuahua capital, una tierra con una extraordinaria raigambre conservadora.

                      Pero de ahí en fuera, todos los que llevaban la marca JCJ, en sus solapas, fueron bateados, repudiados literalmente porqué para su desgracia los asociaron con la marca de la  casa, un sello, que no obstante que todavía no cumple dos años en el poder, ya no vende, ya hartó a los ciudadanos. Ya vomitan al inquilino del palacio de gobierno.

                     Por inútil, o bueno para nada.

                     Sino hay que preguntárselo a los que fueron candidatos al Senado de la República, Gustavo Madero Muñoz, y su compañera de fórmula, Rocío Reza, quienes aseguraban a sus cercanos y a sus detractores que se llevarían de calle el triunfo, “con todo y el efecto peje, y acabaremos con los tránsfugas, en alusión directa al candidato de Morena, Cruz Pérez Cuéllar, que había abandonado las filas del PAN en el 2012, y que luego se había pasado al Movimiento Ciudadano en su aventura por ganar Ia gubernatura en el 2016, donde no figuró. Donde pasó de noche.

CRUZ PEREZ CUELLAR

                   Hasta que las estrellas se alinearon en torno a él, en este 2018, y contra todos los pronósticos como El Ave Fénix, resurgió de la nada, de las cenizas literalmente,,derrotando a un ex senador del PAN, ex líder del CEN del blanquiazul- Gustavo Madero-  y por supuesto, a un ex gobernador cargando con un putrefacto desprestigio que no le cabía en el cuerpo, como José El Tibio Reyes Baeza.

                   Otros de los corralistas, que habían mordido el polvo en las arenas de la política, fueron sin duda, el ex edil de Juárez, Ramón El Cholo, Galindo, y además, Humberto Pérez Holguin, ex alcalde de Cuauhtémoc. Galindo, quiso reverdecer viejos laureles, después de que ya había fungido como titular de la dicha alcaldía de 1995 a 1998. Ya lo dice el viejo proverbio, “no es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después”.

                    Humberto Pérez, el ex edil de Cuauhtémoc, presumía a sus cómplices que tenía en la alcaldía que, El Efecto Peje, se lo pasaría por el arco del triunfo, y que repetiría en el cargo, como lo habían hecho, su padre- del mismo nombre y el arbano, Israel Beltrán Montes. Lo que nunca se imaginó es que sus corruptelas que son del dominio público y sus presuntos gustos por los polvos mágicos, que son los que han provocado varios infartos, lo llevaron a perder el piso, la noción de las cosas, y obvio, a la vuelta de menos de dos años, la alcaldía la perdería a manos del morenista, Carlos Tena Névarez.   

                     Otros ediles que pudieron repetir fueron, Arturo Zubia Fernández de Camargo, y Eliseo Compeán en Delicias, pero sin estar identificados en lo absoluto con  Javier Corral, a quien otros le dicen El Finito.

                     Así pues, se le cayeron tres fichas para jugarlas como posibles alternativas a la gubernatura. Madero, Galindo y Reza.

                      Le quedaban todavía, Pablo Cuarón Galindo, quien cobraba como secretario de Educación, hasta que le aplicaron la grúa y le dieron comisión familiar la semana pasada para que se fuera a su casa. Están aún con alguna posibilidad, el sapo, que tiene nombre y apellido y cargo; el todavía,  secretario de gobierno, César Jáuregui Robles, y la secretaria de Economía, Alejandra de la Vega, a la cual si algo se le nota, es el dinero. Pero de eso a que tenga cualidades extraordinarias como para pelear con éxito por la Primera Magistratura del Estado, lo dudo mucho. O sea que a Corral se le acabaron la mitad de los candidateables.

                       Es por lo mucho que ya lo quieren. Pero fuera del gobierno, donde no ha hecho nada, pura narrativa contra EPN y César Duarte. Y de la obra y de la seguridad pública, cero. Nada de que pueda presumir.

                       En la selecciones a nivel estatal, destacaron por su cuenta, la también panista, María Eugenia Campos Galván, quien repitió en el cargo, con una respetable votación en su favor, pasando por encima de sus competidores de Morena y no se diga de lo que queda del PRI. Gracias a la alcaldesa, enfrentada a más no poder con Corral, el PAN, no perdió todo, porqué si el blanquiazul hubiera sucumbido, entregando los bártulos del poder en la capital de  la entidad, la debacle hubiera sido mayúscula.

MARIA EUGENIA CAMPOS

                         Pero fue el grupo antagónico a Corral, el que supo operar con éxito dicha coyuntura electoral, metiéndole mucho dinero, todo, porque era ganar o se olvidarían de seguir en el poder y desde luego de pelear por la gubernatura en el tramo de tres años adelante. César Jáuregui Moreno, fue la materia gris, el operador estrella de que las cosas no se fueran al traste. Sabían los dos, la titular de La Comuna y el secretario del Ayuntamiento que los corralistas, le apostaban a una derrota, a un fracaso electoral, para quitarla del camino, y no les peleara más adelante la posibilidad de competir por sucederlo en el cargo que hoy ostenta, del cual se cae un día, se resbala el otro.

                      Maru, con todo y sus asegunes, con todo y sus traspiés, y sus debilidades, ahí está, y ahí estará dando la batalla por vencer y convencer a sus detractores que hoy maman del presupuesto estatal, como no lo habían hecho desde 1998, o sea 20 años después de la concertacesión, que les dio Salinas de Gortari, a los ardillones, como les bautizaran a Diego Fernández de Cevallos y Luis Héctor Álvarez, porqué un día sí y otro también se la pasaban en Los Pinos, para que El Bárbaro, Francisco Barrío Terrazas, se instalará en el poder, dejando en el camino al extinto priista, José de Jesús Macías Delgado.

                         Por el bando de Morena, era muy cierto que una gran mayoría pensaba que López Obrador ganaría los comicios presidenciales pasando por encima de Ricardo Anaya y desde luego del candidato ciudadano, José Antonio Meade, lo que representaría un hecho inédito que un candidato de izquierda derrotara por vez primera al bipartidismo de siempre en tierras norteñas, donde el tricolor y el PAN, se repartían el pastel del poder, a nivel federal y estatal. Pero era harto difícil, creer que esa inercia le alcanzaría a los abanderados de ese instituto para pelear por alcaldías, diputaciones locales y federales, y no se diga por las senadurías, en las que competían dos personajes que se presumían imbatibles, cada quien por su lado; José Reyes Baeza del PRI, y Gustavo Enrique Madero Muñoz, por el PAN.

                            Ambos daban por un hecho, que era muy cuesta arriba ganarle a AMLO, la Presidencia de la República, porque todas las encuestas, así lo señalaban, así lo resaltaban. Pero otra cosa era la pelea por el Senado en Chihuahua, y hacían los dos cuentas alegres, caían en el triunfalismo exacerbado, sobre todo, por que el acorazado morenista, o sea, Cruz Pérez Cuéllar, dos años antes, había quedado en un cuarto lugar de la contienda por la gubernatura, que se había llevado de forma incuestionable, contundente, el ex senador, el candidato antisistema, Javier Corral Jurado, arrebatándole el triunfo al PRI, arrollando al insípido candidato del tricolor, Enrique Serrano Escobar.

                               Pero, sorpresas te da la vida.

             El ex panista, Pérez Cuéllar, cuando le ofrecieron la candidatura tuvo que aceptarla por cuestiones de equidad de género, yendo en segundo lugar, cediéndole el primer lugar a una soberana desconocida que, de política, sabía lo que yo sé de astronomía. Nada, pero esa fue sus suerte. Varios personajes del PRI, le hicieron el feo ir ubicados en la segunda posición, se merecían más, esa era su óptica sustentada en la arrogancia, por supuesto.

          Cruz, sabía que derrotar todos los negros augurios que le advertían sería una misión casi imposible que habría que revertir, más allá de sus feroces críticos que estaban parapetados en el palacio de gobierno, empezando por su empoderado compadre, Javier Corral Jurado, quien juraba y perjuraba que lo hundiría, que acabaría con el mientras tuviera el poder, y que sería una quimera que algún día, buscaría la gubernatura, si antes no lograba salvar el escollo de ganar la senaduría a dos engallados personajes como Madero y Reyes, sus amigos, que sin duda, pelearían palmo a palmo por llegar a la Cámara Alta, pero nunca Pérez Cuéllar..

            Sin embargo, contra todo pronóstico, venciendo a la mayoría de los escépticos y muchas de las encuestas, por supuesto amañadas, que se pagaban en los presupuestos de gobierno del estado, Cruz Pérez Cuéllar, dejó tendidos en el camino al arrogante ex jefe de gabinete del Corral Jurado, Gustavo Madero, y a un personaje corrupto y tan cuestionado como José Reyes Baeza, a quien le sobraba dinero para la campaña, el suyo propio, y el de muchos más, pero le faltaba lo principal, honorabilidad, solvencia, ética, moralidad, todos esos valores y principios los había enterrado a su paso por el gobierno del estado, y no se diga por el ISSSTE, donde dejó su negra huella tan identificada por el atraco, las trapacerías, los trastupijes que cometió con su banda a manos llenas.

GUSTAVO MADERO

              Madero, quien desde la Presidencia del CEN del PAN, le había entregado la candidatura por la senaduría en charola de plata a Corral en el 2012, no obstante que no se la había ganado, seis años después le regresaba el hoy inquilino del palacio del gobierno,el favor a Madero, para que regresara por sus fueros y desde ahí peleará por todo y contra todos. Para desgracia de los dos, dichas expectativas se hicieron pedazos, se fueron al precipicio. A la basura.

             Porqué contendió con una marca que ya huele mal, ya apesta que encabeza Corral.

            Sin embargo, como Ave Fénix, Cruz Pérez Cuéllar está de pie, está puesto, dispuesto y predispuesto para pelear por lo que muchos nunca creyeron, por lo que nunca se imaginó, ni es sus peores pesadillas, Javier El Talegas Corral, por la gubernatura de Chihuahua en el 2021.

          Se imagina usted a Javier Corral, entregándole la estafeta del poder a su odiado compadre, el morenista, Cruz Pérez Cuéllar, los corralistas, júrelo que no.

        No se diga la gente de Maru. ¡Ni Dios lo quiera!

      Pero muchos otros si lo ven con piernas de jinete no sólo para ser el abanderado de MORENA, sino para acceder al poder de la Primera Magistratura en el estado, aunque los priistas y los panistas no lo crean.

      Así pensaban cuando peleaba por la senaduría. Y les tapó la boca a muchos.

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