Fecha: 15-10-17

*César Duarte, blasón de guerra de Javier Corral en 2018 y … 2024

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

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JAVIER CORRAL JURADO

Ya no es una novedad, mucho menos una sorpresa, hablar sobre la evidente rivalidad entre el ahora gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, y el hoy prófugo de la justicia, César Horacio Duarte.

Tampoco es una novedad que, por culpa de las trapacerías y latrocinios cometidos por el ballezano durante su mandato constitucional, y obvio, por muchos de sus compinches, que el PRI, perdiera los comicios del 4 de junio del 2016, y en consecuencia que la victoria la obtuviera, el entonces senador con licencia, Javier Corral Jurado, y no el PAN.

Lo interesante, será ver hasta dónde será capaz, el ahora huésped del palacio de gobierno de cumplir su cometido de llevar ante la justicia, a Duarte, como lo prometiera una y muchas veces, durante su periplo partidista, y ahora como titular indiscutible del Ejecutivo del estado.

Corral Jurado, ya hizo los movimientos, mejor dicho, ya armó todos los expedientes negros que tienen que ver con los delitos diversos cometidos por su predecesor, mismos que ya presentó ante la PGR, que encabeza, Raúl Cervantes Andrade, quien, a todas luces, no ha movido ningún ápice en contra del ex gobernador de Chihuahua, porqué está más que claro, que no le han dado la instrucción al respecto en Los Pinos, donde despacha, Enrique Peña Nieto, otrora amigo, cómplice de CDJ.

Como luego se dice, en el argot futbolero, Corral Jurado, ya dejó en la cancha de la General de la República, la bola, es decir, la papa ardiente, que tiene que ver con el putrefacto caso de César Duarte.

Era un hecho, que se le daría entrada para no hacer tan evidente, la protección, que para todos es más que evidente.

Corral, hay que decirlo, no ha quitado el dedo del renglón, diciendo una y otra vez, que “César Duarte, será llevado ante la justicia”; es decir, la cárcel. Literalmente.

Es muy probable, que dicha narrativa, ya cansó a la ciudadanía, más allá de su filiación partidaria, porqué ya pasó más de un año, y el ballezano, no está recluido, en alguna prisión de este país.

No es tan fácil que se haga justicia en un país, donde por desgracia campea la impunidad.                                      Sería pues, una quimera, que lo trajeran al penal de San Guillermo para que les hiciera compañía a sus fieles testaferros- Javier Garfio, Ricardo Yáñez, Gerardo Villegas, Jesús Manuel Esparza, Antonio Tarín, Pedro Mauli Romero, Oscar Ramírez, por citar algunos.

Corral Jurado, con todo y los yerros y los traspiés que haya cometido en el desempeño de su encargo, amén de la inseguridad pública que se ha incrementado a niveles   que asustan al tejido social, sabe que la aprehensión o captura de su antecesor, en lo que resta del año o a principios del 2018, le aportará muchos, pero muchos bonos a su credibilidad.

Hoy menguada, por qué no se ve para cuando, el hampón de Duarte sea capturado por la mano justiciera.

Pongámonos a pensar, mejor dicho creer que, Duarte es capturado a principios del año venidero por autoridades de la Interpol, que desde luego ya lo tienen más que detectado, es un hecho, que el gobierno federal, o sea, el régimen de EPN, lo va a dar conocer, como un triunfo del gobierno federal, cuando hay que decirlo, con todas sus letras, los únicos que lo denunciaron en tiempo y forma, cuando estaba en el ejercicio del poder, fueron desde luego, el propio, Javier Corral, en su calidad de senador, así como el activista, Jaime García Chávez, y este escribidor, no sólo en mis columnas de Contrapoder y Torre Mayor, sino además, en un desplegado a plana completa en el Universal, el 2 de octubre del 2014, firmada por mí.

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CESAR HORACIO DUARTE JAQUEZ

Vamos suponiendo, que Duarte, quien se dice, “perseguido político” es arrestado con todo un aparato de seguridad, desde su detención, hasta su llegada a alguna cárcel mexicana, desde ese momento, Corral Jurado, podrá empezar a presumir, que “tarde que temprano, se está cumpliendo con la palabra empeñada de llevar a prisión al ratero más grande que hemos tenido los chihuahuenses, para que pague por sus múltiples fechorías, pero no sólo eso, sino que regrese la mayor parte de sus riquezas mal habidas para resarcir en buena medida, el daño que le causó al patrimonio de los chihuahuenses”

Desde ese momento, júrelo usted, que Javier Corral, adquirirá otra dimensión, ante los ojos de la opinión pública, no sólo de la vasta entidad que en suerte hoy le tocó gobernar, sino en el territorio nacional.

Sería el primer gobernador, que mete en la cárcel, a su antecesor. Algo histórico, inédito. Tendríamos por primera vez, a un ex mandatario estatal, tras las rejas, más allá de lo que duraría.

Metidos en esa inercia, es muy probable que se vayan a generar carambolas de muchas bandas:

La primera, es que el nombre de Javier Corral recuperaría mucha credibilidad, y, por ende, su liderazgo se elevaría en niveles insospechados.

La segunda, es que los electores, con todo y lo que le pudieran reprochar al gobernador, le darían muy probablemente el voto de confianza, que se traduciría en votos al por mayor para el PAN, y los que fueran los candidatos a senadores, alcaldes, diputados federales, y locales.

¿Un Efecto Tsunami? Es muy probable. Es un escenario futurista.

Esto le significaría, que ganaría la mayoría en el Congreso del Estado, con lo que garantizará la gobernabilidad para los tres años que le faltarían al régimen en turno.

En ese contexto, sería más que probable que los azules ganarán las dos senadurías de mayoría, y de las 9 diputaciones federales, tal vez, se alzarán con 6 de estas.

Muy probablemente, lograran conservar la mayoría de las alcaldías que hoy tienen en su poder.

Un escenario, a todas luces, envidiable, de fábula para las huestes del PAN.

Sería el tiro de gracia, perfecto para Javier Corral.

Pero, veamos el otro escenario que, desde luego, también puede suceder.

Si César Duarte, no pisa la cárcel, antes de los comicios presidenciales, es un hecho que seguirá burlándose de las autoridades, sobre todo del estado, que le tocó en suerte, “gobernar” si a eso se le puede llamar gobernar.

Bien podría presumir, el “hijo ilustre de Belleza” que “golpe que no te mata, te fortalece”.

El grupo compacto de los duartistas, que, si algo tienen, además del desprestigio, es mucho dinero, se crecerá al castigo, y habrán de buscar espacios políticos para defender la causa de su ex jefe político, llámense, senadurías, diputaciones federales, alcaldías, diputaciones locales.

BERTHA GOMEZ FONG Y ANGELICA RIVERA HURTADO

El poder, por el poder.           

Javier Corral, sería blanco de una embestida sin paralelo, y desde luego, un desgaste mayúsculo, que pondrá en un predicamento su gobierno.

En esa sinergia, muy probablemente perdería, la mayoría en el Congreso del Estado, el PRI, le podría arrebatar muchas alcaldías, no se diga, las diputaciones federales, y, por ende, las senadurías en su primera fórmula.

Los próximos meses se verá una guerra de vencidas. Entre Javier Corral y César Duarte, recargada.

Javier se juega todo su capital político, que se inserta no sólo en los comicios del 1 de julio del 2018, sino en los del 2021.

Si logra meter en la cárcel, al reputado, César Duarte, podrá presumir a propios y extraños una preciada medalla de guerra en sus solapas, que nadie podrá regatearle, al hoy gobernador de Chihuahua.

Desde ese momento se podrá proyectar para buscar la Presidencia de la República en el 2024, pero no antes.

Se pondrá al mismo nivel de Miguel Ángel Yunes, que nunca le quitó el guante, a Javier Duarte, el ex gobernador de Veracruz, y Carlos Joaquín González, quien también hizo lo propio para llevar a la captura de Roberto Borge Ángulo, el ex mandatario de Quintana Roo.

Desde este espacio, lo hemos dicho una y otra vez, soy de la firme creencia que César Horacio Duarte, habrá de terminar donde deben terminar todos los delincuentes, más allá de su signo partidista: en la cárcel, y por un largo tiempo.

A partir de este día, habremos de darnos a la tarea de poner un reloj de arena, en nuestra portada principal en el cual, pongamos cuantos meses, días, minutos y segundos le faltan a César Duarte, para que sea detenido, en Estados Unidos, o en China…

Yo estoy con Javier Corral Jurado, en su misión de llevar ante la justicia al hampón de César Duarte.

Que quede claro…

Así como lo escribo con todas sus letras en esta tribuna, para mis cuatro lectores que me siguen con fidelidad, así lo diré en cualquier otro foro...

Habrá, sin duda, otros colegas cómplices del pillo de CD, que opinarán lo contrario, se quiénes son, los tengo más que ubicados.

POSDATA.

Ya que estamos inmersos en la suerte del ex gobernador, CDJ, una fuente, por demás confiable, me reveló, que la todavía esposa del ballezano, Bertha Olga Gómez Fong, quien anda también en calidad de prófuga de la justicia en compañía de su marido, ya empezó a acusar serios problemas de salud, como la depresión, el stress en extremo, desde que dejaron Chihuahua, hace más de un año. Nadie se hubiera imaginado que una mujer, que se había conservado con un perfil muy bajo en el sexenio pasado, perdiera el piso y se metiera de lleno en los múltiples negocios turbios que les aportaron una fortuna, y propiedades por doquier que, no se les conocían a los dos antes de instalarse en el palacio de gobierno. Así pues, imagínese lo que le podría ocurrir una vez, que los alcance la justicia. Se sabe que los hijos- las gemelas y el hijo varón, no están escondidos en algún lugar de la Unión Americana, sino en Europa…Temen por su vida. No es para menos, después de toda la gente que pisotearon y humillaron.

Las vendettas pronto habrán de cobrar su factura y paternidad.

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