Fecha: 15-04-19

   

*Enseña la podredumbre, el edil de Parral, Alfredo Lozoya.

*Jorge Esteban Sandoval, atado de manos en el ISSSTE.

Juan Antonio Torres

Alfredo Lozoya  Santillán

                                     El alcalde de “la capital del Mundo” Hidalgo del Parral, Alfredo “El Caballo” Lozoya Santillán, parece que sepultó para siempre sus anhelos de ser el candidato Independiente a gobernador de Chihuahua.

                                    Lo subrayó, porque la semana pasada los periódicos de mayor circulación en la entidad, que no los de mayor credibilidad, a querer o no, le dedicaron espacios en primera plana al escándalo que se desató tras la denuncia pública que se dio a conocer en torno a la desaparición de cuatro personas- tres enfermeras y un enfermero a manos de un elemento de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, de nombre, Omar Ivan, alias “El poli cholo” hombre de todas las confianzas del edil, el mismo quien hasta ahora no ha dicho, como luego se dice,

                                   “Ni pío”.

                                    Nada, Se ha convertido en una tumba.

                                    El Heraldo, y la cadena de los Diarios, coincidieron, cosa rara, en publicar tal información en sus primeras planas, no obstante que “El Penco” les ha invertido fuertes cantidades de dinero en publicidad en los dos matutinos, desde hace dos años y medio, los que lleva al frente de La Comuna, porqué quería imitar lo que había hecho su paisano, César Duarte, convertirse en el segundo candidato a gobernador, ya no por el tricolor, sino bajo las siglas de un partido independiente.

Cesar Duarte Jáquez

                                     Con lo que no contaba este “empresario exitoso” favorecido hasta la médula, por el el ex edil panista-priista, Miguel Jurado, tío del actual gobernador, Javier Corral Jurado, es que “El policholo” fuera detenido tras descubrirse que él y un grupo de sicarios del hampa organizada, habrían “levantado” a los cuatro pasantes de enfermería del Hospital General de aquella población del sur de la entidad.

                                    Las víctimas respondían a los nombres de Sigrid Casandra Díaz Huerta, Mayra Guadalupe Mendoza Adame, Merarí Muñoz y Oswaldo Galván Gutierrez, quienes después de ser literalmente secuestrados, y asesinados, fueron enterrados en la vecina población de Villa Matamoros.

                                   No solo el citado efectivo de la policía, está en “el ojo del huracán” sino también el secretario del Ayuntamiento, Francisco Adrian Sánchez Villegas, hombre de todas las confianzas del alcalde, su lugarteniente, para asuntos no muy transparentes que digamos en la estructura del gobierno municipal.

                                  El edil Independiente tan afecto en aparecer en los medios un día sí, y otro también, ya sea para dar un banderazo a algún arranque de obra, o para presumir obras de relumbrón- su especialidad- o para colgarse medallas que no le corresponden en asuntos de obra pública federal, o  bien para hacerle el caldo gordo a El Talegas, Javier Corral, en su confrontación con el gobierno de AMLO, por temas variopintos, no salió a dar la cara, para desmentir lo sucedido.

                                  Le pasó lo que hacen los avestruces cuando perciben el miedo:

                                  Escondió la cabeza.

                                   Lo cierto es que, en la Presidencia de Parral, no se habla de otro tema más que la desaparición forzada de los enfermeros a manos de un elemento de la Dirección de Seguridad Pública, presuntamente ligado a Los Chapos, el brazo armado de Joaquín Guzmán Loera, que tienen bajo su control no solo a Parral, sino Guadalupe y Calvo, Balleza, Guachochi, Batopilas y Bocoyna, entre otros.

                                   Si Lozoya Santillán, esgrime la tesis de que no estaba enterado de los enjuagues de dicho policía, es muy grave, porqué su jefe policiaco, nunca lo puso al tanto de lo que hacía El Policholo.

                                    Pero será peor, si sabia, y fingió demencia para no confrontarse con dicha célula criminal, que de todo mundo es un secreto a voces.

                                    Porqué El Caballo, Lozoya, reparte dinero a manos llenas para “ganarse el afecto de sus paisanos” en atenciones que van desde apoyos por demás simples, en medicinas, despensas, hasta hacerles reparaciones a sus modestas casas de cartón y de adobe. Con recursos que le alcanzaron del erario de la presidencia, que es por demás exiguo.

                                  Para nadie es un secreto que el edil en cuestión, soñaba en ser candidato a gobernador como Independiente, al igual como lo pretende, su homólogo, de Ciudad Juárez, su amigo, Héctor Armando Cabada Alvídrez, quien no ha salido a defenderlo, pero tampoco para cuestionarlo.

Héctor Armando Cabada Alvídrez

             

                                  Los dos alcaldes, pretendían hacer mancuerna para competir contra el PAN, que hoy está en el poder, como contra el PRI, que anda a la deriva y por supuesto, contra las huestes de Morena, quienes están al alza, y amenazan con arrebatarle la estafeta, a la actual administración estatal de caricatura, que encabeza, el inepto gobernador, Javier Corral, a quien ya lo vomitan sus conciudadanos por su verborrea que ya enerva, por que ya es una narrativa muerta.

                               Por lo pronto, ya enseñó el cobre, la mugre, El Cuaco, Lozoya, y lo peor, es que ya es del dominio público; Javier Corral y su delfín a la gubernatura en el 2021, Gustavo Madero, quien también tiene una imagen por demás cuestionable por el asunto de “los moches” ya pararon oreja y le van a poner “campana” a todo lo que tenga que ver con el crimen organizado en esa región, donde Los Chapos son ley. La propia alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia Campos, le dio gusto enterarse de este álgido tema, porqué si, antes de que estallara el citado escándalo eran pocas las posibilidades del edil parralense, al representar apenas un 3% del padrón electoral de Chihuahua, una vez que detonó el asunto de la desaparición de los enfermeros, sus sueños se fueron al caño.

                                  Armando Cabada, el edil de Ciudad Juárez, a quien también ligan con La Maña, de aquella convulsionada frontera, debió sino de festinar, lo que le pasó a Lozoya, si debió respirar hondo, y decir para sus adentros, uno menos.

                                  Por el bando de Morena, hasta el bocabojeado del súper delegado, El Bienamado, Juan Carlos Loera, con este asunto, pudo haberle dicho a sus fieles testaferros que son pocos y de la pepitilla:

                               - Ya se chingó El Caballo-

                                 En tanto que el senador, Cruz Pérez Cuéllar, quien crece y crece como la espuma, corroboró lo que siempre había manejado respecto a Alfredo Lozoya, de que no traía nada en sus alforjas, como para contender por la gubernatura, salvo la bendición de los chicos malos del hampa organizada de aquellas latitudes, lo que se debe traducir, en billetes, muchos billetes.   

Cruz Pérez Cuéllar

                   Que tienen un origen nada transparente, nada limpio, de los cuales difícilmente podría presumir a los cuatro vientos.

                   El Caballo Lozoya, dejó de relinchar. Si sigue aferrado en sus sueños de opio, de ser candidato por la vía Independiente en el 2021, lo van a reventar.

                     Dudo que alguno de los precandidatos que sigan en pie, quieran sumarlo a sus proyectos políticos porque lejos de sumarles simpatías o voluntades se las va a quitar.

                     Ya cayó el primero. O mejor dicho uno más, porqué yo creo, que el arrogante de Gustavo Madero, también ya es historia, y no se diga, el vice gobernador de Morena, Juan Carlos Loera de la Rosa, quien presume de que todos lo adoran, empezando por su nueva adquisición sentimental, Marianne Quintana.

                    Lo que no sabe El Bienamado, es que están con El por qué lo ven como el mecenas que les pueda dar chamba, pero no porque sea un gran líder, o un político consumado, porque en su haber se destacan puros fracasos, sino que le pregunten a Cabada, que lo derrotó feo en el 2016.

                   Desde mi muy personal óptica, solo se han quedado en el arrancadero tres precandidatos, en estricto orden alfabético:

                   Armando Cabada Alvídrez, María Eugenia Campos y Cruz Pérez Cuéllar.

                   Los otros tres serán de relleno.

                  Dudo que los chihuahuenses bien nacidos se atrevan a darle el voto de confianza para que sea candidato a gobernador, a Lozoya Santillán, teniendo omnipresente el nombre y los apellidos de César Duarte Jaquez, y todo lo que se llevó y como transó con el crimen organizado, en sus tiempos de gloria.

                   Dudo, pero mucho que Cabada lo quiera tener a su lado, cuando se acerquen los tiempos de las definiciones. Aún y cuando también es independiente.

                   Si Maru Campos, logra ser la abanderada del PAN, aunque lo ponga en tela de duda, porque su principal enemigo lo tiene en el palacio de gobierno, aunque le de besos en la mejilla en los eventos públicos para como luego se dice taparle el ojo al macho, aunque en los hechos, no la baje de pinche vieja duartista, como si los candidatos que vaya a apoyar Corral Jurado, en el 2021 fueran dechados de puras virtudes, como Gustavo Madero para sucederlo, o Miguel Riggs para la alcaldía de Chihuahua.

                   Les va a dar el beso del diablo, tal como sucedió con Duarte y su títere, Enrique Serrano. El resto de la historia ya está muy platicada.

                  Al tiempo.

BREVES INDISCRETAS….

El delegado del ISSSTE, el hampón de Jorge Esteban Sandoval Ochoa, podrá presumir que ya está sentado en dicha dependencia, pero lo que nunca se imaginó es que después de casi cuatro meses no ha podido cobrar sus honorarios. Pero tampoco que sus incondicionales, que ya tiene a su lado, tampoco han cobrado ni un peso. Si puede presumir el nativo de San Juanito, municipio de Bocoyna, que le ha dado las gracias a muchos reyesbaecistas, puro vividor, que se podría esperar de la gente de El Tibio, un pillo mayor. Lo cierto es que no ha podido hacer lo que estaba acostumbrado hacer. Sus pingües negocios y las orgias con sus edecanes, perdón con “sus secretarias”. La gente de Juan Carlos Loera, lo tiene en la mira. Por mucho que hayan apoyado a Jorge Esteban, el director general del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda, y el líder cameral, Ricardo Monreal, lo real, es que no son pocos los que le vaticinan una corta estancia a Sandoval Ochoa, sobre quien pesan graves acusaciones de acoso sexual, lo que no es poca cosa…

Jorge Esteban Sandoval Ochoa

Posdata.

En un chiquero está convertido el poder judicial de Chihuahua, gracias a Luz Lucha Castro, quien lleva la voz cantante para todo lo que huela a transa.

                          Pero ya lo dice el viejo refrán:

 No tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre. O sea, Javier Corral, el mismo que presume de dientes para afuera ser, un paladín de la justicia.

                         Aunque en los hechos, sus conciudadanos lo cataloguen, como un cómplice. Un solapador, de tanta trapacería de tan cuestionada y putrefacta mujer, que no tiene llene, ni escrúpulos, quien bien pudo decir cuando la instalaron en ese espacio de poder:

                       “A mí no me den, pónganme donde hay”. Y se lo cumplió al cien El Talegas...

                         A ver qué va a decir el delicado jefe del Ejecutivo, cuando esté en la cárcel, La Peor Lucha que se haya conocido en mucho tiempo en Chihuahua. Obvio, cuando también Corral Jurado, ya sea una muy negra referencia en el imaginario colectivo y pensante de la vasta entidad. Y cuando sienta la lumbre en los aparejos, por la mugre que le va a brotar, aunque el hoy presuma que es un in-ma-cu-la-do servidor público, un gobernante de vanguardia…

                        No sabe que lleva, mejor dicho que ya superó a su ex líder moral y político, Francisco Javier Barrio Terrazas, en lo que se refiere a como entregar el poder, después de ganarlo todo y luego perderlo todo, pero en cinco años. Por eso lo subrayo, que ya rebasó lo realizado por uno de los fundadores de Los Bárbaros del Norte.

                        Un pésimo gobernante.  Javier será lo que le sigue...

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