Fecha: 14-10-16

*¿Además de César Duarte, cuántos de sus cómplices, podrían acompañarlo a la cárcel? ¿Pedro Hernández, Leonel de la Rosa, González Nicolás, Servando Portillo, Jaime Herrera?

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

CESAR HORACIO DUARTE JAQUEZ

Para nadie es un secreto que, los políticos hoy en día tiene una pésima reputación. Más allá de los colores y las siglas con las que hayan militado.

Los nombres y apellidos abundan en el escenario político. Así pues, podemos empezar con Rodrigo Medina de la Cruz, de Nuevo León, Guillermo Padrés Elías, de Sonora; Roberto Borge de Quintana Roo; Javier Duarte de Ochoa y obvio, César Duarte,  nuestra figura más representativa que tenemos los chihuahuenses, quien con toda seguridad en eso de atracar el erario público, de hacer alianzas con el crimen organizado, de enriquecerse a costillas de los empresarios de la construcción, del tráfico de influencias, supera todo lo que hayan hecho sus antecesores.

El Porky de Balleza, quien además nos dejó una pesada lápida, una deuda pública que supera los 50 mil millones de pesos, y un saqueó por donde quiera que pusieron las manos sus fieles testaferros, ya sabe lo que le espera en el corto tiempo. Hoy los reflectores de los medios de comunicación, se los está llevando su colega de Veracruz,  el otro Porky, Javier Duarte de Ochoa y el ex mandatario de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien ha interpuesto más de 40 amparos para evitar que lo lleven a la cárcel.

Los chihuahuenses observan al exgobernador de Chihuahua, como la viva imagen encarnada de la podredumbre. De la ominosa corrupción.  Es un hecho, que nunca antes un hampón del tamaño de César Duarte, había logrado que los ojos de la clase política, y el propio tejido social lo estuvieran monitoreando a cada paso que daba, cuando todavía estaba en el ejercicio del poder, y después de que se despojó de este, hace apenas diez días atrás.

Para nadie es un secreto que la PGR, el Cisen, la Auditoría Superior de la Federación,  el Partido Acción Nacional, no se diga el propio PRI, y desde luego la misma, Secretaria de Gobernación, que encabeza, uno de los más visibles enemigos de Duarte, Miguel Osorio Chong, así como el nuevo gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, lo tienen en la mira.

Las acusaciones y los señalamientos que pesan en contra de César Duarte, y de su gobierno, son la comidilla de todos los días.

Se le acusa con índice flamígero de ser dueño de ranchos de ensueño, “potreros” los llamó Duarte en la entrevista que tuvo con Carlos Loret de Mola, hoteles, invernaderos, departamentos, rastros, agencias de autos, etc. etc.

Cuestionado sobre sí iría a parar en la cárcel, una vez que dejará su privilegiado encargo, respondió, lleno de cinismo que  “mis adversarios políticos quisieran verme ahí, pero no va a pasar esto”. Lo que no sabía es que no únicamente sus enemigos que militan en otros partidos, sino en el suyo propio, además de los representantes de los otros sectores vivos, como lo son, las amas de casa, los empleados de gobierno, las trabajadoras de las maquilas, los taxistas, los desempleados, conocían al dedillo, todo lo que se había birlado gracias a su poder, Duarte Jáquez, como para minimizar a las mujeres y los hombres que lo quieren ver detrás de una rejilla de prácticas defenderse de todo lo que le imputan.

Medio torpe con las neurona, César, no solo él, se llenó las bolsas de dinero de manera por demás burda,  sino una buena parte de sus fieles testaferros, quienes saben que la suerte de su abyecto ex jefe político no solo los pudiera alcanzar, sino llevarlos a prisión, por una serie de delitos, entre los que podría figurar los malos manejos, el tráfico de influencias, peculado, enriquecimiento inexplicable, entre otros.

Era del dominio público, una secreto a voces, que su secretario de Salud, Pedro Hernández Flores; su operador del área financiera, Jaime Herrera Corral; el ex director de Administración, Carlos Jerónimo Hermosillo Arteaga, su brazo derecho para pagar ranchos, hoteles, casas, con dinero en efectivo, de preferencia dólares- Lionel de la Rosa, ex titular de la Secretaria de Desarrollo Rural;  el ex fiscal general del Estado, Jorge González Nicolás, el hombre que hizo el trabajo sucio con los malosos que conforman el crimen organizado; Rafael Servando Portillo Díaz, su último secretario particular, son entre otros los más conspicuos testaferros, quienes en el corto plazo, sean llamados a cuentas, y no precisamente por buenas gentes, cuenco César Duarte, ha no sienta lo duro sino lo tupido por los embates mediáticos y el fuego amigo que más temprano que tarde, podrían hacerle una marcación más que personal.

César Duarte, gracias a su ambición o voracidad desmedida, es un político extraordinariamente corrupto. Yo creo que su colega jarocho, Javier Duarte, no le llega ni a los talones en eso de atracar a manos llenas.

JAVIER DUARTE OCHOA

El Porky de Balleza, no llevaba una dilatada carrera dentro de las arenas de la política. Diputado local, luego, legislador federal y de ahí se catapultó a la gubernatura. Y ahí se hizo un magnate en menos de ¡12 años!

Con propiedades que no se le conocían, ni a él, ni a sus más cercanos colaboradores, mucho menos a su hijo, César, de quien se sabe, tiene una constructora y es dueño de un hotel de súper lujo que ostenta en la Riviera Maya, concretamente en Cancún.

Hace por lo menos 20 años, César Duarte, dormía en un cuartucho que le prestaban en lo que fueron en un tiempo las oficinas de la CNC, y donde posteriormente, se erigió el moderno edificio del PRI estatal, para celebrar el triunfo del gobernador y su delfín, Enrique Serrano. Y ¡oh decepción!

Los asuntos de corrupción lo circundan por doquier. Lo mismo lo acusan empresarios españoles como Ángel Cano, de que le adeuda, 4 millones de dólares, le descubren departamentos de lujo en Ciudad Juárez, se le saben los nuevos hoteles que está remodelando en su natal, Hidalgo del Parral.

Duarte, presume que antes de andar en la política, se convirtió en Ciudad Juárez, en el principal vendedor de carros, y que eso le permitió darse una vida de lujo. Hasta le presumió a Loret de Mola que podría mostrarle los cheques de 500 mil dólares que tenía de tanto auto que mercaba.

Puras jaladas.

Duarte, nunca heredó un verdadero negocio por parte del monero, Crescenciano Chano Duarte, quien vendía botas usadas en una colonia pobre. No tenía ni la vigésima parte de las 8 mil hectáreas de las que presume hoy tener el ex gobernador. Nunca hizo una carrera universitaria, que le hayan regalado el título de abogado en la Universidad del Valle de México, es otro cantar.

Tuvo la suerte de contar con el apoyo de Beatriz Paredes, quien estaba al frente del PRI nacional, así como de Manlio Fabio Beltrones, ex líder del Senado de la República, así como de Emilio Gamboa Patrón, ex líder de la Cámara de Diputados, los que se alinearon a su favor, sin saber el pedazo de engendro que estaban a punto de formar, que hoy está esperando su turno para ser llamado a cuentas.

No solo a Duarte Jáquez, lo traerán con mira telescópica, sino a sus principales compinches que ya no se los encontrará usted en lugares públicos como solían hacerlo en el uso del poder y de su encargo, sino bien refundidos en sus flamantes negocios o en la capital del país, para no ser sorprendidos infraganti. Sin sus respectivos amparos bajo el brazo......

Mientras hacen lo propio con el otro Porky, el de Veracruz, Javier Duarte, quien no se va a quitar la marcación personal que le traerá hasta que no lo vea en la cárcel, su acérrimo rival, Miguel Ángel Yunes.

ENRIQUE PEÑA NIETO

POSDATA.

NO hay que quebrarse mucho la cabeza, para intuir que quien dio la instrucción para que pidiera licencia Javier Duarte, el hasta ayer mandatario de las tierras jarochas, no fue otro más que el huésped de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, claro que la orden la recibió por parte de Osorio Chong.

MIGUEL OSORIO CHONG

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