Fecha: 12-10-18

 *Credibilidad, piedra de toque que se agota muy rápido.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

BIENVENIDOS A CHIHUAHUA

                     Para nadie es un secreto, o novedad, que la palabra credibilidad, en los tiempos que vivimos, sea un bien que vale demasiado.

                             Y que por desgracia para nosotros los mexicanos, viniendo esa palabra del sector gobierno, más allá de su color partidario, se agota demasiado pronto.

                             Para todos es muy difícil ganarse esta palabra. Para los particulares, como para los personajes que están metidos en un contexto de gobierno.

                             Si ganarse la credibilidad de propios y extraños, es harto difícil, más cuesta arriba es mantenerse en esa vertiente.

                             Ciudadanos, instituciones públicas y privadas, los medios de comunicación, no ignoran que el bono de credibilidad, con el que ganó Andrés Manuel López Obrador, los comicios institucionales es el más grande que haya logrado un presidente legítimamente elegido, nada más, el 53% del electorado mexicano creyó en su proyecto político, que enmarcó a su instituto político y en sus coequiperos hasta el día crucial de las elecciones.

                              Simple y llanamente el tejido social le concedió la palabra credibilidad.

                              Amén de que también lo haya hecho una buena parte de la clase política de este país.

                             Es definitivo que a partir de que ganó la contienda presidencial, con más de 30 millones de votos, en un hecho inédito e histórico, una vez, que haya pasado dicha coyuntura política, la credibilidad de AMLO, estará una vez más en juego, aunque todavía no tome los controles de este país.

AMLO Y SU ESPOSA BEATRIZ GUTIERREZ

                              No debe ser exagerado afirmar que, del uno de julio, del año en curso, al primero de diciembre, una vez más la puja por la credibilidad, lo seguirá acosando.

                             Por lo que haga el propio presidente electo, por lo que diga, o por lo omiso que pudiera ser en todo lo que esté ocurriendo hacia el interior de su equipo, o en la acera de enfrente, es decir con los inquilinos de el palacio nacional o Los Pinos.

                              Vamos a referirnos a dos asuntos en lo general de lo que ha pasado en estos días y que atañen a su gente o a otros personajes de la política en otras entidades, pero que han caminado con las siglas de MORENA.

                   En días pasados, la credibilidad, de AMLO, recibió un duro golpe.

                  Y ocurrió en esa tierra llamada Tabaso, donde viera la luz primera, el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México.

                 El pasado jueves 4 de octubre, la LXII Legislatura del Congreso del estado de Tabasco, donde MORENA, tiene mayoría absoluta, los diputados locales de ese partido, modificaron la Ley de Obras Públicas y la Ley de Adquisiciones, de la entidad, con el “claro” propósito de privilegiar las adjudicaciones directas en materia de obra pública y servicios, dizque con la presunta finalidad de agilizar los procedimientos en los casos relacionados con proyectos y obras que provengan de empresas productivas del estado, en materia de Energéticos, entiéndase, PEMEX y CFE. La propuesta fue hecha por la diputada local de Morena, Nelly Vargas, con el objetivo, según ella, “de darles celeridad a los proyectos y agilizar los procedimientos”.

             Para no dejarla sola, el propio gobernador electo, Adán Augusto López, también de MORENA, aseguró que la medida era para hacer más ágiles los trámites burocráticos.

             Dijo verdades a medias.

             Es muy cierto que nadie está en contra de la agilidad o de hacer expeditos estos trámites, que en muchas ocasiones son engorrosos.

              La aprobación, con la aplanadora de MORENA, no sólo es anti constitucional, porqué entra en contradicción con estos preceptos jurídicos, sino porqué toca el corazón del quehacer gubernamental , como es la transparencia y la rendición de cuentas.

              Decir que las adjudicaciones directas son la línea recta que llevan hacia la corrupción, la opacidad en el gasto público no es una novedad. Lo que se aprobó en Tabasco, manda una señal ominosa para la constitución de un régimen que presuma de ser honesto.

              Ha trascendido que la implementación de esta nueva ley estatal ya tendría una dedicatoria. Se sabe que la compañía norteamericana Bechtel, la misma que dirigió la construcción de la refinería Jamnagar en Gurujat, India, que es el modelo propuesto por el equipo de López Obrador, para la refinería de Dos Bocas, ejecutivos de esa empresa, ya se habrían reunido con el presidente electo, y sería la única compañía capaz de replicar el modelo de esa refinería en nuestro país, en el curso prometido de tres años.

                 Este trascendido le ha dado un severo golpe a la credibilidad de AMLO.

                Que desde luego no es mortal o definitivo, pero si le pega en su zona de flotación.

                Pero les da elementos a los detractores del morenismo que tendrán armas para cuestionarlo andando el tiempo. Les da parque, municiones, a los críticos que no son pocos.

                 Erosiona, desgasta la credibilidad, o el capital político con el que va a instalarse en menos de 50 días en palacio nacional.

                El otro caso que sin duda ha alcanzado un revuelo nacional. fue la boda de su amigo, su fiel escudero de toda la vida, César Yáñez con la abogada, Dulce Silva, oriunda de Puebla, y que fue ampliamente publicitada por la revista ¡Hola! Que ha sido la comidilla de todos los medios de comunicación y de la clase política. No sólo de los de MORENA, sino de los priistas y los panistas.

CESAR YAÑEZ

        Toda la disonancia que levantó se empezó a germinar desde que se filtró la información por las redes sociales, el menú del banquete que se serviría ya en la fiesta. Por si solo, el menú, sugería una opulencia que chocaba con la conducta pública de austeridad que el mismo había mostrado por años, pero sobre todo que contradecía todo el discurso del presidente electo, escribía, Raymundo Riva Palacio, en su columna intitulada, Estrictamente Personal, editada en el periódico El Financiero de este miércoles.

      “El incipiente escándalo escaló a niveles inimaginables en el contexto de López Obrador, cuando la boda apareció en la portada de la revista ¡Hola! Dándoles un tratamiento que le dan a la aristocracia. La molestia de AMLO, se sintió desde la misma cena de la boda, hace dos sábados y llevó a Yáñez, a la congeladora, que aún no ha sentido el rigor del enojo, por encontrarse de luna de miel en París.

      Las críticas no han cejado, con lo cual ha tenido un costo para López Obrador, que aún no se puede medir en imagen, pero sin en la sociedad política, donde se han transferido los reclamos al presidente electo, por el hecho de su proximidad. No va a para este frenesí. Varios medios de comunicación, están investigando quién pagó la boda y la portada y 19 páginas de ¡Hola! Lo que podría ser aún más embarazoso si se descubriera que no sólo fue la familia de la hoy esposa-de acuerdo con la tradición mexicana de quién se hace cargo del evento- sino alguien más.

         Yáñez, dejó de ser un activo para convertirse en un lastre. Pero al mismo tiempo, su leal colaborador puede hacerle un enorme servicio, no por lo que pueda hacer el mismo, sino por lo que pueda hacer, López Obrador con él: despedirlo. No basta que Yáñez renuncie a estar en el próximo gobierno, con lo cual atenuaría la crítica, sino que tiene que ser cesado. Si López Obrador lo hace, enviará una doble señal, hacia dentro de su equipo, en el sentido que no habrá tolerancia ante ningún exceso, y hacia afuera, se revestirá de una mayor autoridad moral para combatir los abusos y los actos de corrupción. Inclusive podría no proceder penalmente contra un funcionario del pasado, porqué habrá demostrado que no le tiembla la mano para ello, ni responde a compromisos ocultos, sino al ejercicio de la política sin venganzas.

          Esta decisión, agrega el destacado periodista- debe ser emocionalmente muy dolorosa. Yáñez, fue quien lo acompañó cada vez que se refugiaba en el México pobre, a recuperarse de sus derrotas, y prestarle el hombro de apoyo. Era parte de su familia.  Pero mantenerlo, es cargar ilegitimidad en el equipaje y ser vulnerable a las críticas, por el doble discurso juarista: “a los amigos justicia y gracia, a los enemigos, la ley a secas”. Visto fríamente, López  Obrador, no tiene opción. Necesita este golpe de timón y recuperar el control total de su equipo y la agenda. Pero sobre todo requiere del sacrificio de su incondicional para impulsar su Cuarta Transformación.

            Sino lo hace, su credibilidad, sufrirá un enorme desgaste, aún cuando todavía no se ha puesto la banda presidencial, que tanto anheló y por la que tanto luchó.

Posdata.

Javier, El Talegas, Corral, presume de su lucha contra la corrupcion, y no repara en gastar recursos, en traer de otras latitudes a expertos que diserten sobre la materia. No necesita, le urge que le arrojen incienso, para purificar su alma, su cuerpo, su investidura que luce por demás abollada, oxidada, cuando aún no lleva ni la mitad de su mandato constitucional cumplido. Los comicios constitucionales del uno de julio, le demostraron que ya no es un activo, un emblema del panismo, sino un lastre, que sin duda lo llevaran a su Waterloo político en las elecciones constitucionales del 2021, cuando le tenga que entregar el poder a quien menos imaginaba; la alcaldesa de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, “su amiga” o al senador de Morena, Cruz Pérez Cuéllar, su archienemigo, de quien se pitorreaba muy seguido después de que lo expulsó del PAN, en complicidad con Gustavo Madero.

CRUZ PEREZ CUELLAR Y JAVIER CORRAL

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