Fecha: 06-11-16

*César Duarte, las “empresas fantasmas”, y la “fuerza aérea”.

*Chihuahua, la entidad con mayor índice de corrupción.

*El Auditor Superior, Jesús Esparza, Liliana Álvarez, Liz Aguilera y Raúl Chávez, exhibidos como “chivos en cristalería”

*En la picota, los principales testaferros del ex gobernador.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 


 

GUSTAVO MADERO MUÑOZ

Se veía venir. Se respiraba en el espectro chihuahuense lo que dirían, o mejor dicho, lo que daría a conocer este pasado viernes, el coordinador del gabinete, Gustavo Madero y la secretaria de la Función Pública, Stefany Olmos, en torno a los malos manejos, a la corrupción, a las “aviadurías” a las “empresas fantasma” que urdió el ex gobernador, César Duarte para desfalcar la pasada administración estatal y obvio, para enriquecerse de manera grosera, pero no solo él, sino también sus más cercanos testaferros, que fungieron en calidad de secretarios de estado, directores de área.

Cauteloso, mesurado, Madero Muñoz, llegaría en compañía de Stefany Olmos, llegó puntual a su cita con los representantes de los medios de comunicación, quienes con muchos minutos de antelación ya lo esperaban en el salón de usos múltiples del palacio de gobierno. El diputado federal con licencia, no se salió del guión. No se fue de la lengua. No quiso dar nombres de presuntos culpables, para no ponerlos sobre aviso. Es un hecho, que Javier Corral, les instruyó para no estropear las indagatorias, para que sean las autoridades penales, las que encarguen de citar en “tiempo y forma” a los que estén metidos en estos millonarios enjuagues.

Era sumamente importante que los nuevos responsables de la nueva nomenclatura en el poder, salieran a la palestra y que subrayarán de manera puntual, de que no habrá impunidad, mucho menos un “borrón y cuenta nueva” para el ballezano, César Duarte y sus más fieles escuderos, pues ya se percibía un marcado escepticismo entre la ciudadanía de que no pasaría nada en contra del ex mandatario estatal, una vez que ya se habían presentado las órdenes de aprehensión contra el panista, Guillermo Padrés Elías, el ex gobernador de Sonora, y su homólogo de Veracruz, el priista,  Javier Duarte de Ochoa.

Que ahí pararía todo pues. Ejecutar como “chivos expiatorios” a un tricolor y un blanquiazul” Empatados pues. Y asunto arreglado. Dejemos a los otros en paz.

“Nada de eso” precisó, Madero Muñoz, quien, como pez en el agua, en el centro de los reflectores, logró la atención de los reporteros y periodistas, que lo cuestionaron sobre lo que todo mundo hablaba, del mar de corrupción que se respiraba en la pasada administración estatal, encabezada por Duarte y sus más conspicuos compinches.

¿Acaso, el ex secretario de Hacienda, Jaime Herrera? ¿Tal vez, el nefasto, ex titular de Salud, Pedro Hernández? ¿Por qué no pensar en Jesús Esparza Flores, el putrefacto, titular de la Auditoría Superior del Estado? Y qué decir del ex secretario de Desarrollo Rural, Lionel de la Rosa, de quien pesan fuertes sospechas de que buena parte de la maquinaria agrícola “extraviada” de la pasada administración, estaba escondida en “La Siberia”, propiedad del ex cenecista. ¿Entre los sospechosos figurará, el ex panista, Eduardo Esperón González? Por citar solo algunos turbios ex funcionarios que más pronto que tarde, estarán en “el ojo del huracán”.

ROCIO STEFANY OLMOS

Un dato que pinta de cuerpo entero, al ex gobernador de Chihuahua, es que, de 5 mil millones de pesos, poco más de 2 mil 900 se entregaron por adjudicación directa a las “empresas fantasmas” es decir a los amigos y parientes” del ballezano. Le valió un soberano cacahuate, garantizar a las arcas del erario público, las más mínimas condiciones en cuanto a precio, calidad y financiamiento, reveló en su momento, la responsable de la Secretaria de la Función Pública, Stefany Olmos.

En este mismo contexto, la funcionaria dijo que fueron detectadas poco más de 500 personas las que “renunciaron” a sus puestos antes de que iniciará sus trabajos el nuevo gobierno. “No fue posible saber que funciones realizaban, pues no obran registros de sus asistencias, y no son identificados por quienes si laboran en dichas áreas”. Un dato más que revelador del gobierno putrefacto de Duarte, es que al final de su sexenio, se vendieron más de la mitad de las reservas territoriales con las que contaba la administración estatal”. Era insaciable el ballezano.

CESAR HORACIO DUARTE JAQUEZ

Madero Muñoz y Stefany Olmos, enseñaron como luego se dice, nada más “la puntita”. Ya tendrán la oportunidad de exponer “su verdad” los demás secretarios de manera programada, como lo harán el titular de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, el próximo lunes; luego, el responsable de Desarrollo Social, Víctor Quintana, Ernesto Ávila, de Salud y María Teresa Guerrero, Comisionada de los Pueblos Indígenas. Luego, harán lo propio, Alejandra de la Vega, de Economía; Rubén Chávez de Desarrollo Rural y Ana Luisa Herrera del Trabajo. Y así sucesivamente hasta completar todos los funcionarios de primer nivel de la actual nomenclatura estatal.

Qué bueno que el jefe del Ejecutivo estatal, Javier Corral, no pretenda acaparar la atención de la prensa, que incurra en una cuestión protagónica, como sucedía con su predecesor, y les dé oportunidad a todos los integrantes de su gabinete, de que enfrenten a los medios de comunicación y expongan ante la opinión pública como encontraran todas y cada una de las dependencias que conforman la estructura de gobierno.

Madero Muñoz, un viejo lobo de mar, no desaprovechó la atención de los medios de prensa, para acaparar las primeras planas de los diarios locales, de la radio y la televisión, y las páginas digitales, para dejar en claro que su encargo en el equipo corralista no es de decoración, o de membrete, sino con todo el peso que su función le da. Sabe que el 2018, está a la vuelta de 14 meses y que no a dejar pasar la oportunidad para apuntalar su proyecto por ser senador una vez más, ya que no pudo ser el coordinador de la bancada panista en el Congreso de la Unión.

El ex diputado federal, sintetizó la filosofía del gobierno de César Duarte, en pocas palabras:

“Todo lo que hemos encontrado demuestra un desprecio que se tuvo por la ley y la ética; es el enriquecimiento de unos cuantos a costa de la mayoría”.

JESUS ESPARZA FLORES

POSDATA.

Qué casualidad que los nuevos funcionarios de la recién estrenada administración estatal encontraran tantas irregularidades y anomalías, desfalcos, actos de trapacería, que no pudieron ver, o no quisieron detectar, los ex empleados de César Duarte, como lo fueron en su momento, el Auditor Superior, Jesús Esparza Flores, así como, los ex contralores, Liliana Álvarez, Liz Aguilera y por supuesto, el pillo de Raúl Chávez Espinoza. Tontos nunca han sido, vividores si, por eso no le iban a dar de patadas al pesebre, o sea, al hombre que los puso allí, para hacer como “que trabajaban”, como si fueran unos celosos guardianes del orden y la transparencia. Cuando la instrucción real, era: ser tapaderas de toda la podredumbre que estaba dejando, César Duarte y que hoy brota por doquier. Aguas, porqué les va a llover recio, que ni el mejor paraguas, les que va quitar lo que se van mojar. Al tiempo.

LIZ AGUILERA

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