Contra poder

Fecha: 06-07-16

 

*Un mes se cumple del fatídico 5 de junio...
*El desprestigio de Marco Quezada y la mano negra de César Duarte, hundieron a Lucia Chavira.

                                      

Juan ANTONIO TORRES
 






                           
JAVIER CORRAL
                                                                   

Hace un mes, los priistas juraban y perjuraban que se llevarían una vez más la Primera Magistratura de la entidad.
                                                                                                   Enrique Serrano Escobar, ya se sentía el virtual sucesor de su padrino político y amigo, el inquilino del palacio de Gobierno, pues todas las encuestas amañadas, cuchareadas, maiceadas-, perdón por el término-, lo daban como el candidato puntero. Pero además lo avalaban los medios de comunicación lisonjeros y lambiscones del régimen en turno que se está cayendo a pedazos; lo mismo El Heraldo de Chihuahua, que los Diarios, propiedad de los turbios hermanos, Rodriguez Borunda.
                                                                                               También, El Norte de Juárez, propiedad del alguna vez frustrado aspirante a edil de Ciudad Juárez, Oscar “El Gordo” Cantú Murguïa, primo hermano del nefasto ex alcalde de aquella fronteriza urbe, Héctor Murguia, también lo daba por ganador. No se quedó atrás, de ponerse de “tapete” El Pueblo, propiedad de Ildefonso Chávez Olveda.
                                                                                         Lo propio habían hecho, Felipe Fierro, presidente y director general de “Tiempo” y “Puente Libre”; Antonio Payán Gómez, de Omnia y director de la Crónica; La Opción de Osbaldo Salvador Áng; Entre Líneas de Edgar Prado y el chilaquil, César Cruz. Todos se habían puesto con su “credibilidad y objetividad” a las órdenes de quien les pagaba y bien.....
                                                                                         Televisa y Tv Azteca, no se quedaron atrás. Lo mismo que Juan Enrique López Aguirre, “el periodista radiofónico más temido por los políticos de Chihuahua” según presume la cadena de radio donde despotrica muy seguido el locutor y periodista.
César Duarte Jaquez, el mandatario estatal de extracción tricolor, quien por lo menos se había gastado unos 15 millones en mandar hacer encuestas a modo, ya se veía, a un lado de su amigo y protector, el inquilino de Los Pinos, Enrique  El Copetón, Peña Nieto. Claro está como secretario de Estado, y porqué no en el PRI nacional, apoyado por la red de gobernadores que había tejido a lo largo de su sexenio, con miras a ungirlo candidato presidencial en el 2018...
                                                                    Sueños guajiros, que antes de las 7 de la tarde de ese primer domingo de junio, terminarían hechos pedazos, pulverizados por la triste realidad.
                                                                   Enrique Serrano, concentrado en las oficinas del PRI estatal,  había dado la orden a sus más cercanos colaboradores, de que con toda “serenidad y tranquilidad” sin perder las formas, festejarían el inminente triunfo, en las afueras del partidazo que había mandado construir ex profeso para celebrar a lo grande, el gobernador, justamente en dicha fecha, que quedaría inscrita para la posteridad, por la victoria que con toda seguridad obtendrían en las urnas, pues la gente, la lupa social, el imaginario pensante les refrendaría una vez más, “su confianza”.



CESAR DUARTE





                                                                   “La gente sabrá distinguir muy bien a Serrano de Duarte cuanto acudan a votar” decían en soto vocce, los coequiperos del ex edil de Juárez. Sin que llegara este comentario a oídos de “los duartistas duros” como Guillermo Dowell, el grisáceo, líder del PRI estatal, y los secretarios del staff del ballezano como, Lionel de la Rosa, Jorge González Nicolás, Jesús Esparza Flores, Eduardo Esperon, Ricardo Yáñez, por citar algunos.
                                                                     Mientras, Serrano, se ubicó en la sede del PRI estatal, su jefe lo hacia en la Casa de Gobierno, en compañía de sus fieles colaboradores,  el diligente secretario de Gobierno,Mario Trevizo, lo que queda de su secretario particular, Rafael Servando Portillo; Jorge González Nicolás, “el fiscal de chicle” porqué se afloja con puras mordidas, pero de los malandros”, entre otros.
                                                                     Las votaciones se veían concurridas, como no se había visto en los comicios de hacía 6 años. Un mal presagio se advertía con tanta gente sufragando. Los incidentes habían sido menores en la vasta entidad.
                                                                    No había nada que temer si la prensa de México y las “mejores casas encuestadoras” ya habían dado su veredicto, y éste era invariablemente para el abanderado del tricolor. Salvo la incómoda casa consultora de IPC ESTADISTICA, que el 20 de abril había pronosticado la contundente victoria del candidato del PAN, Javier Corral Jurado.
                                                                    Juan Antonio Torres y sus encuestas quedarían exhibidas, pues, Mitovsky de Roy Campos; el Gabinete de Comunicación Estartegica de Liébano Sáenz Ortiz, el periódico El Universal, y Reforma, ya se habían pronunciado a favor de Serrano Escobar. Nada que temer. Todo era cuestión de esperar para celebrar a lo grande y por todo lo alto....
                                                                 Chihuahua se ganaría bien y limpiamente. Se perdería en otros lares, pero no Chihuahua, auguraban todos los candidatos a ediles, diputados y síndicos del PRI..”pero como chingados no” aseguraban los más cargados de optimismo, entre éstos, Maurilio Ochoa, Cristhoper James Barousse, Pedro Dominguez, Jorge Aripe.....



LUCIA CHAVIRA






                                                               Apenas, había  pasado un poco después de las 6 de la tarde. Las 7 en la Ciudad de México, para que empezara la noche triste de Serrano Escobar y de su jefe, César Duarte. Empezaba la noche de largos cuchillos porqué “el voto de castigo” le había cobrado muy cara la factura al mandatario estatal, por todas sus trapacerías y latrocinios que ingenuamente nunca creyó que no eran del dominio público del imaginario pensante.
                                                             No solo en Chihuahua el PRI había mordido el polvo, sino en otras entidades, como Tamaulipas, Quintana Roo, Veracruz, Durango, hasta completar siete. Cuando a lo mucho se tenían presupuestados 3 estados en los que perderían, según las cuentas del PRI, Gobernación y la Presidencia de México.
.                                                          Las botellas de wishkies Macallan que habían llegado muchas horas antes a la sede del PRI estatal para celebrar la victoria de Serrano, no cumplieron esa expectativa, pero al menos sirvieron para mitigar la pena, la tristeza que les embargaba por la derrota que les había endilgado, un crecido, Javier Corral Jurado, que nunca había antes ganado una elección constitucional. Por si solo. Venia precedido de una dolorosa derrota que le había propinado “El cerillo” como se le conoce, al líder del PAN, Ricardo Anaya Cortés, el pasado 16 de agosto del 2015.




MARCO QUEZADA





                                                         Se había levantado de las cenizas, para acabar con “un gigante con pies de barro”, llamado, César Horacio Duarte Jáquez y su marioneta, Enrique Serrano Escobar.
                                                        Se había cumplido una vez más la maldición de que un edil de Juárez, nunca ganaría la gubernatura por el PRI, 24 años después......
.                                                       Empezaba la pesadilla de César Duarte, con nombre y apellido:
                                                     , Javier Corral Jurado, quien ha jurado llevarlo a la cárcel, junto con sus compinches, por todo lo que han atracado........
POSDATA...
 Dos factores terminaron pesando en contra de la candidata del PRI a la alcaldía de Chihuahua, Lucia Chavira. El desprestigio de su incómodo marido, Marco Quezada, y desde luego “la mano negra” de gobierno del estado....¿Que pesó mas? Me inclino a pensar que lo primero, le dio al traste a la candidatura de Lucia.....





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