Fecha: 06-02-17

*María Teresa Guerrero Olivares, pone el dedo en la llaga.

*Mitovsky, reconoce que AMLO, en caballo de hacienda.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
MARIA TERESA GUERRERO OLIVARES

La Comisionada Estatal de Pueblos Indígenas, María Teresa Guerrero Olivares, puso literalmente como luego se dice, el dedo en la llaga, al reconocer en días pasados que “es urgente la pacificación en la sierra, ante la presencia constante de grupos del crimen organizado en esos lares”.

Ciertamente no dijo algo que no se sepa o se ignore. Es por así subrayarlo, un clamor generalizado, que, por desgracia, lejos de aminorarse, se ha acrecentado, pues los grupos delictivos son poderes fácticos, que imponen “su autoridad” como ellos saben hacerlo:

Intimidando a las autoridades de esas localidades, presidencias municipales, seccionales, direcciones de policía, comandancias de las policía estatal, y al mismo tiempo comprando la protección de otras corporaciones como el mismo ejército, que se encarga de “dar su bendición para la siembra, cosecha y distribución de drogas, como la marihuana y la amapola, en zonas como Guadalupe y Calvo, Balleza, Batopilas, Urique, Chinipas, Guazapares, Madera, por citar solo algunos municipios, que son rehenes, del poder del narco.

La responsable de dar atención, asesoría y apoyos a los pueblos indígenas, Teresa Olivares, una mujer de carácter recio, quien conoce los graves problemas que enfrentan las comunidades serranas, en recientes declaraciones a la prensa, no dijo nada nuevo bajo el firmamento de Chihuahua, aunque a veces las autoridades estatales y federales, pretendan minimizar tan grave y preocupante flagelo social.

Palabras más, palabras menos, explicó que “la violencia es la que propicia todo ese rezago social, no solo de parte de grupos del hampa organizada, sino de las mismas autoridades que no quieren atajar este problema, y lo tratan de ignorar o minimizarlo, porque el problema es muy serio” habría dicho esta mujer de corta estatura, pero de muchos arrestos para recorrer estos sitios que en cuanto caen las sombras de la noche, “se ejerce un toque de queda”, que quien no lo quiera respetar puede perder la vida.

JOAQUIN "EL CHAPO" GUZMAN LOERA

La responsable de la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas, urgió a llevar a cabo un proceso de “pacificación” en el que autoridades de los diferentes niveles de gobierno, aterricen un programa que busque como premisa, devolverle la tranquilidad y el sosiego a pueblos y comunidades de la alta y la baja Tarahumara, donde para los que tenemos el privilegio y la suerte de conocer las entrañas de esos hermosos lares, no nos es desconocido que ahí subsisten, dos células del crimen, como son “Los de La Línea, y los de Cartel de Sinaloa”, que han sostenido encarnizados enfrentamientos en los cuales han perecido policías municipales, estatales, soldados y desde luego muchos civiles.

Para quien esto escribe, no es una ninguna sorpresa o novedad lo que dijo esta valiente funcionaria, pues mi grupo de encuestadores, cuando hemos realizado trabajos de consulta o encuesta, en diversas regiones de la Sierra, nos hemos topado con hombres encapuchados, a bordo de lujosos vehículos, sin ninguna identidad que los acredite, a todas luces robados, obvio que armados hasta los dientes con armas de alto poder, cuernos de chivo, que lucen sin ningún miramiento, precisamente para intimidar a los ciudadanos de esas latitudes, así como también a las bandas rivales.

La funcionaria reveló que “se debe gobernar de cerca con la gente, pues las medidas de protección ya no son suficientes, hace mucho más falta presencia de la autoridad, para que estén conscientes de que implica toda esta problemática, y como podemos resolver este flagelo, no solo llevando caravanas de apoyo y auxilio de vez en cuando”

VICENTE CARRILLO FUENTES

La violencia va unida de otro gran problema: la impunidad. Se matan o desaparecen gentes, pasan los años, y nadie investiga nada.

El asesinato del activista, Juan Ontiveros en días pasados, puso en evidencia que hay una violencia inusitada que debemos atender, porque el crimen organizado, cada vez tiene mayor presencia por aquellos rincones donde los presidentes municipales se vuelven rehenes del hampa, que le impone jefes de las policía, y no solo eso, sino que les dice que funcionarios debe de poner en el manejo de los dineros y de las obras públicas, porque por desgracia, muchos de los actuales ediles fueron financiados precisamente por dichos grupos criminales.

Lo cierto, es que la inseguridad, por aquellas regiones de la sierra, se palpa, se respira, que, por desgracia, no se acaba. Llegan gobiernos de un color y luego de otro, y este cáncer no se acaba.

César Duarte, presumía que “en la sierra ya se respiraba un ambiente de tranquilidad, y que la zozobra de tiempos pasados se había ido, cuando lo que había hecho, era llevar a cabo componendas con estos grupos del crimen, para que “le bajaran a los pleitos por las plazas, para que trabajaran mejor”

Sobra decir, que la Fiscalía General, que encabezaba en el pasado sexenio, Jorge González Nicolás y su lugarteniente, Pablo Rocha, vendieron a precio de oro, aquella ficticia “armonía”, porqué los crímenes, los actos de extorsión estaban y están al día...

Una utopía, que el nuevo responsable de la Fiscalía, César Peniche, haga gran cosa, pues se ve a lo lejos como las liebres, “chiquito y orejón”.

Al tiempo, que va a tirar el arpa.

ROY ALBERTO CAMPOS ESQUERRA

POSDATA.

Ya para que Roy Campos, director del Consulta Mitofsky, diga que el tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, va arriba en todas las encuestas, para las elecciones presidenciales del 2018, es que las cosas no están del nada bien para el PRI y el PAN, donde encabezan las preferencias, Miguel Osorio Chong y Margarita Zavala, respectivamente.

ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR


 

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