Fecha: 04-05-18

 

*Peña Nieto, cambia de caballo a medio río.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

EPN

                               Cuando faltan exactamente 57 días para las elecciones del primero de julio, la oficina de Los Pinos, donde despacha el hombre del copete, Enrique Peña Nieto, tomó cartas en el asunto, y ordenó la salida del michoacano, su tocayo, Enrique Ochoa Reza, quien ocupaba el edificio de Insurgentes Norte, la sede del CEN del PRI que, desde ayer ocupa el ex subsecretario de Gobernación, René Juarez Cisneros, ex gobernador de Guerrero, y ex edil de Acapulco.

RENE JUAREZ

                   El enroque obedece sin duda en tratar de hacer un relanzamiento de la campaña del ex secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien desde antes de que iniciarán las hostilidades electorales y ya en la propia campaña no ha dejado de ocupar el tercer lugar en la intención del voto, en la cual le lleva una importante delantera, el tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, custodiándolo, el panista, Ricardo Anaya Cortés.

                  Más de 20 puntos les lleva el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

                Así pues,  El Clavillazo, Ochoa Reza, ocupó la dirigencia nacional del tricolor, un año y diez meses, y durante su gestión en la asamblea de agosto pasado se acordó eliminar los candados a los candidatos ciudadanos para impulsar al no priista, José Antonio Meade; ganó en forma por demás cuestionada las elecciones en el Estado de México, Coahuila, perdiendo en Nayarit de manera apabullante.

                Al candidato del PRI, José Antonio Meade, no sólo le urgía la salida de Ochoa Reza, a quien ya lo querían fuera desde que empezó la campaña el pasado 30 de marzo. También que se relevará de la coordinación de campaña al ex secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, a la propia, Vannesa Rubio, jefa de la campaña de Meade, porqué todos ellos en común tienen el sello de Los Pinos, o sea de EPN. Y del ITAM.

JOSE ANTONIO MEADE

             Peña Nieto y Ochoa Reza, creyeron a ciegas que así como habían ganado la gubernatura del Estado de México, con Alfredo del Mazo, donde perdieron más de un millón de votos en comparación al 2011, en dichas elecciones, frente a la abanderada de Morena, Delfina Gómez, y en los comicios de Coahuila, que para muchos se ganó en la mesa, no necesariamente en las urnas, no obstante las innumerables anomalías que había cometido el candidato del PRI, a dicha gubernatura, Miguel Riquelme Solís, apoyado por la mafia de los  Moreira.

             Estaban seguros los dos, que podrían operar de manera muy similar la elección de Meade Kutibreña, una vez que alcanzara la nominación, lo demás sería de trámite, marginando a los priistas de base, a los que tienen toda una vida en la meritocracia, que mejor han optado por irse a otros partidos, o hacer un retiro sereno.

             Pero más allá de la llegada de un priista de los duros, como es el caso de Juárez Cisneros, de una estirpe ligada al siniestro, Rubén Figueroa, lo que le apremia a Meade, es que tenga un rompímiento, un quiebre, con quien lo hizo candidato, con quien ordenó que se eliminarán los candados para convertirlo en el primer candidato “no priista” en la búsqueda de la Presidencia de la República.

                Meade, hay que decirlo con todas sus letras:

               No emociona, no conecta con las bases, no estremece a nadie con su discurso.

               Los priistas lo ven muy cuadrado, sin carisma, obvio, es un pésimo tribuno, en ese terreno, lo supera López Obrador, por el carisma que destila y que hace click con el ciudadano de a pie, y no se diga El Joven Maravilla, Ricardo Anaya.

                Ahora bien, ya hay nuevo líder del PRI, pero definitivamente no se va entender con Aurelio Nuño, porque hablan idiomas diferentes, si se me permite la expresión. Juárez Cisneros se hizo en las entradas del PRI, como lo dijo en su toma de protesta, mientras que Nuño, pues es literalmente un yuppie, un niño bien, que estudió en colegios, no en escuelas de gobierno, como lo hizo con toda seguridad, el ex gobernador de Guerrero.

              El relevo de Ochoa Reza, no es más que un hecho evidente:

             Se está hundiendo el barco del PRI, y de Meade Kuribreña.

             Pero también el del mexiquense, Enrique Peña Nieto, quien juraba que su candidato le aseguraría una salida tranquila y serena, en la cual se le cubrirían las espaldas una vez que dejara de ser el inquilino de Los Pinos, después del primero de diciembre y que ganara las elecciones.

           Lo dicen los abogados:

           A confesión de parte, relevo de pruebas. Ni más ni menos.

POSDATA,

OMAR BAZAN

Una vez que salió Ochoa Reza, de la dirigencia del CEN del PRI, no son pocos los que se preguntan, en Chihuahua,  si Omar Bazán Flores, uno de los mancebos que tiene para su presunto mantenimiento,el sonorense, Manlio Fabio Beltrones, será también puesto de patitas en la calle, porqué tiene el otrora partidazo hecho pedazos. Y como no, si él ya se aseguró su espacio en el Congreso del Estado, instalándose en el primer lugar de la lista de las diputaciones plurinominales. No conoce otra fórmula este nefasto personaje, que se ha distinguido en ser también prestanombres de los muchos negocios que ha hecho al amparo del poder, el ex presidente del PRI nacional.

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